Agar-agar: el ingrediente invisible que puede cambiar tus resultados microbiológicos

Agar-agar: el ingrediente que puede cambiar tus resultados microbiológicos

Dos placas pueden contener exactamente los mismos nutrientes, los mismos inhibidores y los mismos indicadores… y, sin embargo, recuperar cantidades muy diferentes de microorganismos. ¿El responsable? Un ingrediente que casi todos consideramos inerte: el agar-agar.

Durante más de un siglo hemos utilizado el agar-agar para transformar medios líquidos en sólidos, aislar colonias y facilitar su recuento e identificación.

Pero ¿y si el agar-agar fuera mucho más que un simple gelificante?

¿Y si también contribuyera a regular el comportamiento del pH, modificar la actividad de determinados inhibidores, estabilizar componentes sensibles al calor y mejorar la recuperación de microorganismos?

En MICROKIT llevamos décadas comprobando que la calidad de un medio de cultivo no depende únicamente de sus nutrientes, indicadores e inhibidores.

También depende del agar que utilizamos.

 

  1. Una historia personal: el alga que me convirtió en microbiólogo

Hace unos 40 años, cuando estudiaba Biología y me especializaba en Biología Marina, dediqué mi tesina a las algas marinas.

Por entonces no imaginaba que uno de sus productos, el agar-agar, acabaría marcando mi trayectoria profesional.

Todavía recuerdo la primera vez que vi un Gelidium sesquipedale en el herbario de la universidad. Sus delicadas ramificaciones rojizas, perfectamente extendidas sobre un cartón azul muy claro, me fascinaron tanto que acabé preparando mi propio herbario, esta vez sobre un fondo amarillo fosforito. Quién me iba a decir entonces que aquella alga acabaría marcando mis siguientes 40 años profesionales.

Fue precisamente este extraordinario ingrediente el que me llevó al mundo de la microbiología, al que he dedicado las siguientes cuatro décadas diseñando y fabricando medios de cultivo.

Y después de tantos años sigo encontrando sorprendente que muchos especialistas consideren el agar-agar un simple gelificante.

Porque cuanto más trabajas con él, más comprendes que sus propiedades pueden determinar buena parte del comportamiento de un medio de cultivo.

Por eso este relato es especialmente personal: hoy quiero reivindicar al ingrediente que me convirtió en microbiólogo.

 

  1. ¿Qué es realmente el agar-agar?

El agar-agar es una mezcla de polisacáridos obtenidos de determinadas algas rojas marinas.

Está formado principalmente por dos fracciones:

  • Agarosa: componente esencial en la formación del gel.
  • Agaropectina: fracción que contiene grupos cargados eléctricamente y contribuye a las propiedades fisicoquímicas del producto.

Sus proporciones y características dependen de la especie de alga, del origen geográfico y del procedimiento de extracción y purificación.

Por tanto, dos productos comercializados como agar-agar pueden tener propiedades muy diferentes.

Y esas diferencias no son necesariamente irrelevantes para los microorganismos.

 

  1. Tres algas marinas que debemos conocer

Gelidium sesquipedale: el tesoro del Cantábrico

Las costas de Asturias y Cantabria albergan poblaciones de Gelidium sesquipedale, un alga roja especialmente apreciada para la obtención de agar bacteriológico. En Pais Vasco también abunda, pero el gobierno vasco prohíbe su recolección industrial.

De esta especie y del Cantábrico proceden los agares A y E de MICROKIT.

Su excelente transparencia, firmeza y homogeneidad, junto con una purificación adecuada, permiten obtener agares de elevada calidad microbiológica.

En nuestro caso, el origen de la materia prima y el control de fabricación son fundamentales para mantener una composición reproducible entre lotes.

Tambien se produce en Marruecos, pero al ser mezcla con otras algas, es más adecuado como “agar-agar alimentario”, no microbiológico. De hecho los grandes fabricantes más prestigiosos del mundo emplean agar-agar del Cantábrico español.

 

Gelidium robustum: el agar mexicano

En México, especialmente en Baja California, encontramos otra especie de interés: Gelidium robustum.

También se utiliza para obtener agar de calidad bacteriológica, llamado “agar americano” y empleado por los grandes fabricantes de medios de cultivo de USA. Es un agar más blando y más transparente, si cabe, que el llamado “agar europeo”.

Esto demuestra que no debemos identificar automáticamente el agar microbiológico de calidad con un único país o una única especie.

Lo importante es la combinación de materia prima, proceso industrial y control de calidad.

Y aquí aparece una curiosidad: nuestro agar denominado «americano» no procede de México ni de Estados Unidos, sino del Cantábrico español, con extremada transparencia por purificación en la extracción de algunas sales.

Gracilaria confervoides: otra gran fuente de agar (no microbiológico)

Las algas del género Gracilaria, utilizadas ampliamente en distintas regiones del mundo, incluida Asia, constituyen otra fuente importante de agar.

Sus características pueden diferir de las obtenidas a partir de Gelidium.

Algunos preparados comerciales presentan menor transparencia, distintas temperaturas de gelificación o necesitan tratamientos específicos para mejorar su fuerza de gel.

Pero no sería correcto afirmar que todos los agares de Gracilaria son turbios o inadecuados para microbiología.

La calidad depende también de la especie y del grado de purificación.

Los fabricantes de Asia usan agar derivado de este alga, que es más adecuada para extraer “agar-agar alimentario” por su elevada temperatura de gelificación (hasta 55ºC en lugar de los 45-46ºC del agar microbiológico). Lo cual puede invalidar su uso para siembras en masa.

 

¿Y Chondrus crispus?

Esta alga roja, «el liquen de Islandia o musgo de Islandia», se utiliza principalmente para obtener carragenanos, hidrocoloides diferentes del agar.

La presencia de otros polisacáridos gelificantes en una mezcla comercial puede modificar las propiedades físicas y funcionales del producto.

Por eso debemos conocer qué estamos comprando realmente cuando adquirimos agar-agar. La presencia de carragenato como contaminante del agar-agar puede delatarse por una señal muy característica: la formación de pequeños montículos en la superficie del medio de cultivo solidificado.

 

  1. La extraordinaria propiedad térmica del agar

Una de las características más interesantes del agar-agar es su histéresis térmica.

Significa que su temperatura de gelificación es muy inferior a su temperatura de fusión.

Por ejemplo, nuestro agar europeo presenta aproximadamente:

  • Temperatura de gelificación: 34–36 °C.
  • Temperatura de fusión: superior a 85 °C.
  • Fuerza de gel: alrededor de 870 g/cm², según la especificación del producto.

Esto permite fundirlo mediante calentamiento en agua hirviendo, enfriarlo por debajo de 45ºC y obtener un gel sólido que no vuelve a fundirse hasta alcanzar temperaturas mucho más elevadas, cercanas a la del agua hirviendo.

Gracias a esta propiedad podemos incubar placas a temperaturas superiores a las de gelificación sin que se licúen.

Pero no todos los agares gelifican a la misma temperatura.

Si un agar solidifica demasiado pronto, por ejemplo a 55ºC, como el agar-agar alimentario de Gracilaria confervoides, puede dificultar las siembras en masa y obligarnos a inocular la muestra a una temperatura más elevada de lo deseable.

Esto resulta especialmente importante cuando trabajamos con microorganismos lesionados o sensibles al calor. Pero también disminuye radicalmente la fertilidad frente a aerobios mesófilos.

La temperatura de gelificación no es un detalle técnico secundario: puede condicionar la recuperación microbiológica.

 

  1. ¿Puede el agar-agar contribuir a regular el pH?

Aquí encontramos una de sus funciones menos conocidas.

Aunque normalmente lo consideremos inerte, el agar contiene componentes con grupos químicos cargados, además de cantidades variables de sales y otras sustancias residuales.

Estos componentes pueden influir en el comportamiento ácido-base de la formulación.

En MICROKIT hemos observado diferencias en el comportamiento del pH dependiendo del agar utilizado.

Sin embargo, conviene distinguir dos conceptos:

  • Modificar el pH de una formulación.
  • Mantenerlo estable frente a la adición de ácidos o bases, que es la función característica de un verdadero tampón.

El agar no sustituye a un sistema tampón definido, como el fosfato, cuando necesitamos un control riguroso del pH.

Pero tampoco debemos asumir que cualquier agar es completamente indiferente a esta propiedad.

El agar puede contribuir al comportamiento del pH del medio, aunque no deba considerarse un tampón universal. Sobre todo si la placa tiene más de 5 mm de espesor (18 mL de medio por placa de 90 mm)

 

  1. ¿Puede el agar-agar reducir la actividad de inhibidores?

Esta es una de las cuestiones más sorprendentes.

En microbiología utilizamos numerosos inhibidores para conseguir que determinados microorganismos crezcan mientras otros quedan reprimidos.

Pero ¿qué sucede si el agar modifica la actividad de alguno de esos inhibidores? La respuesta es que puede cambiar la selectividad efectiva del medio.

¿Y que pasa si lo que reduce es la acción de inhibidores propios de la muestra inoculada? Entonces la respuesta es que puede aumentar la fertilidad del medio.

No estamos hablando de una posibilidad meramente teórica.

En 1966, Sands y Bennett publicaron un estudio en Applied Microbiology en el que demostraron que diferentes agares comerciales modificaban la actividad inhibitoria de determinados compuestos fenólicos.

El efecto dependía tanto del agar como del compuesto estudiado.

En MICROKIT también hemos observado diferencias importantes en la recuperación microbiológica al comparar preparaciones de medios que incorporaban distintos agares.

Estos resultados nos llevaron a prestar especial atención al agar como posible modulador de la actividad inhibitoria.

Pero debemos ser rigurosos: una mayor recuperación no demuestra por sí sola que el agar haya adsorbido o neutralizado químicamente un inhibidor.

Pueden intervenir otros mecanismos.

Lo que sí podemos afirmar es que el agar no es un espectador pasivo en el comportamiento selectivo o en la fertilidad de un medio de cultivo.

 

  1. Agar-agar cromogénico: cuando el gelificante ayuda a proteger componentes termolábiles

Esta es una de las experiencias de innovación de MICROKIT que mejor demuestra hasta dónde puede llegar la importancia del agar.

Los medios cromogénicos contienen sustratos que permiten diferenciar microorganismos mediante reacciones enzimáticas que generan colores característicos.

Pero muchos de estos componentes son sensibles al calentamiento.

Durante el desarrollo de nuestros pioneros medios cromogénicos deshidratados nos propusimos resolver un problema especialmente complejo: conseguir que un medio cromogénico pudiera esterilizarse en autoclave conservando la funcionalidad de su sistema cromogénico.

Mediante el desarrollo de formulaciones específicas y su comprobación experimental, verificamos que las características del agar utilizado podían contribuir a proteger el funcionamiento de determinados sistemas cromogénicos durante el tratamiento térmico.

Y lo conseguimos. Fuimos los primeros que lo conseguimos un medio cromogénico termoestabilizado en formato deshidratado.

De esta experiencia surgió una aplicación tecnológica que hoy se llama agar-agar cromogénico.

Naturalmente, esto no significa que cualquier sustrato cromogénico pueda autoclavarse simplemente por estar embebidos en  este agar.

La estabilidad depende del sustrato, de la formulación completa y de las condiciones de esterilización.

Pero demuestra una idea fundamental:

El agar-agar puede intervenir en la estabilidad funcional de determinados componentes de un medio de cultivo, además de proporcionar su estructura física.

¡Todo un descubrimiento para un ingrediente que supuestamente solo servía para solidificar!

 

  1. Agar americano, europeo y cromogénico: ¿cuál elegir?

En MICROKIT trabajamos con diferentes agares bacteriológicos, cada uno con características específicas.

Agar A: americano

Nuestro agar A es de origen español y procede de Gelidium sesquipedale.

Se caracteriza por su elevada transparencia y por formar un gel menos firme.

Resulta especialmente interesante cuando necesitamos observar con máxima claridad colonias pequeñas o características visuales del medio en los Departamentos de I+D.

https://microkit.es/fichas/AGAR-AMERICANO.pdf

Agar E: europeo

También procede de Gelidium sesquipedale español, pero presenta una mayor fuerza de gel.

Su firmeza facilita las siembras en superficie, evitando que el asa se hunda fácilmente en el agar.

Es el tipo que empleamos habitualmente en los medios de cultivo MICROKIT.

Su elevada consistencia puede permitir utilizar concentraciones menores que las necesarias con otros agares, siempre que se verifique el rendimiento de la formulación.

https://microkit.es/fichas/AGAR-EUROPEO.pdf

Agar cromogénico

Está destinado a determinadas formulaciones que contienen sistemas cromogénicos sensibles y que requieren un comportamiento específico durante la preparación térmica.

En estos casos, la elección del agar puede ser importante para mantener la funcionalidad del sistema de identificación.

Es el tipo que empleamos habitualmente en los medios de cultivo cromogénicos (CROMOKIT).

https://microkit.es/fichas/AGARES-MICROKIT.pdf

¿Cuál es el mejor?

Depende de la aplicación.

La máxima transparencia, la mayor firmeza o la compatibilidad con un sistema cromogénico no son necesariamente objetivos equivalentes.

 

  1. El estudio de MICROKIT: diferencias sorprendentes en recuperación

En nuestro laboratorio realizamos un estudio comparativo utilizando diferentes preparaciones de PCA cromogénico y cinco microorganismos:

  • Escherichia coli.
  • Klebsiella oxytoca.
  • Shigella sonnei.
  • Enterococcus faecalis.
  • Candida albicans.

En aquel ensayo, la preparación elaborada con agar europeo MICROKIT produjo los mayores recuentos de las formulaciones comparadas.

Las diferencias fueron especialmente llamativas en algunos microorganismos:

Izda, PCA de una de las marcas más prestigiosas del mundo al que añadimos TTC tras enfriarlo para contrastar mejor las colonias, Dcha, PCA cromogénico de MICROKIT con agar-agar cromogénico de MICROKIT y el cromógeno MIX-CROM incorporado antes de autoclavar, recuperación muy superior de aerobios mesófilos:

Estos resultados nos hicieron reconsiderar la idea de que el agar es simplemente un soporte físico sin influencia sobre el rendimiento del medio.

El ensayo no permite atribuir automáticamente todas las diferencias observadas a un único mecanismo, como la neutralización de inhibidores.

Pero sí constituye una observación experimental relevante sobre la importancia de las materias primas utilizadas.

Un medio de cultivo no se define únicamente por la lista de ingredientes de su fórmula, sino también por las características reales de esos ingredientes.

 

  1. Transparencia, dureza y pureza: mucho más que estética

La transparencia de un agar permite observar mejor las colonias pequeñas, los cambios de color y determinadas reacciones diferenciales.

La dureza facilita la manipulación y las siembras en superficie.

La homogeneidad ayuda a evitar artefactos que puedan confundirse con crecimiento microbiano.

Y la pureza es fundamental para reducir la presencia de sustancias que interfieran en los resultados.

Pero cuidado: un agar transparente no es automáticamente puro, y un agar algo menos transparente no es necesariamente inadecuado.

La calidad debe establecerse mediante especificaciones fisicoquímicas, microbiológicas y pruebas de rendimiento.

En MICROKIT consideramos especialmente importantes la ausencia de sustancias inhibitorias indeseadas y la reproducibilidad entre lotes.

Porque cuando buscamos microorganismos presentes en concentraciones muy bajas, incluso pequeñas diferencias de comportamiento pueden resultar decisivas.

 

  1. ¿Qué debemos exigir a un buen agar microbiológico?

Antes de elegir un agar-agar bacteriológico deberíamos conocer:

  • Su origen geográfico, la especie de alga marina de la que procede y las características de fabricación.
  • Su fuerza de gel y temperaturas de gelificación y fusión.
  • Su transparencia y homogeneidad.
  • Su comportamiento en el pH del medio.
  • Su contenido en sales y otras sustancias residuales que pueden generar turbidez.
  • Su ausencia de inhibidores
  • Su calidad microbiológica.
  • Su compatibilidad con los demás componentes.
  • Su reproducibilidad entre lotes.

Y, por encima de todo, debemos comprobar que el medio terminado ofrece el rendimiento microbiológico requerido.

Porque un agar de excelentes propiedades físicas puede no ser adecuado para cualquier formulación.

  1. Conclusión: el ingrediente que parecía no hacer nada más que solidificar

Durante décadas hemos prestado enorme atención a las peptonas, extractos nutritivos, inhibidores, indicadores y sustratos cromogénicos.

Mientras tanto, el agar-agar parecía limitarse a mantenerlos inmovilizados en una placa.

Pero su origen botánico y geográfico, composición, pureza y propiedades fisicoquímicas pueden influir en mucho más que la consistencia del medio.

Puede modificar el comportamiento del pH, influir en la actividad de determinadas sustancias inhibidoras y contribuir a la estabilidad de ciertas formulaciones cromogénicas.

Y nuestra experiencia demuestra que merece especial atención cuando buscamos optimizar la recuperación microbiológica.

Hace 40 años, el agar-agar me llevó de las algas marinas a la microbiología.

Después de cuatro décadas diseñando medios de cultivo, sigo encontrando fascinante todo lo que puede aportar.

Por eso, la próxima vez que compares dos medios aparentemente idénticos y obtengas resultados diferentes, no mires solamente sus nutrientes o inhibidores.

Pregúntate también qué agar contienen.

Porque en microbiología, incluso el ingrediente que parece más pasivo puede contribuir a determinar el resultado.

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La mejor peptona para cada caso: carne, caseína, soja, levadura, malta y más

La mejor peptona o extracto para cada caso: carne, caseína, soja, levadura, malta y más

¿Estamos utilizando la peptona más adecuada para conseguir el resultado microbiológico que buscamos, o simplemente la que siempre han dicho los manuales de microbiología?

Dos medios de cultivo pueden contener la misma cantidad de peptona y, sin embargo, proporcionar nutrientes muy diferentes a los microorganismos.

¿Por qué el TSA combina peptonas de caseína y soja? ¿Por qué tantos medios incorporan extracto de levadura? ¿Qué ventaja aporta la triptosa frente a una peptona de carne convencional? ¿Y qué sucede si sustituimos una peptona por otra manteniendo exactamente la misma concentración?

Son preguntas que rara vez nos hacemos cuando utilizamos medios de cultivo, pero cuyas respuestas ayudan a comprender por qué funcionan unas formulaciones y otras no.

Las peptonas suelen aparecer en las fórmulas como simples fuentes de nitrógeno. Sin embargo, no todas proporcionan los mismos aminoácidos, péptidos ni factores de crecimiento. Y sus diferencias pueden influir tanto en el desarrollo de los microorganismos como en determinadas pruebas de identificación.

Vamos a conocerlas.

 

  1. ¿Qué es realmente una peptona?

Las proteínas están formadas por largas cadenas de aminoácidos. Cuando estas cadenas se fragmentan mediante una hidrólisis parcial, obtenemos mezclas de péptidos de distintos tamaños y aminoácidos libres: las peptonas.

Pero hay dos factores fundamentales que determinan su composición:

  • La proteína de origen: carne, caseína de leche, soja o una combinación de ellas.
  • El procedimiento de hidrólisis: especialmente si se utilizan enzimas o ácidos.

Y esta segunda diferencia puede ser tan importante como la primera.

Por ejemplo, la hidrólisis ácida puede destruir el triptófano, un aminoácido esencial para determinadas pruebas microbiológicas. La hidrólisis enzimática permite conservarlo en mayor medida.

Por tanto, dos peptonas obtenidas de la misma materia prima pueden tener propiedades distintas.

También utilizamos otros ingredientes, como los extractos de levadura, malta o carne, que no son propiamente peptonas, pero desempeñan funciones nutritivas complementarias.

 

  1. Peptona de carne: la fuente clásica de nutrientes

Las peptonas de carne se obtienen mediante la hidrólisis de proteínas de tejidos animales.

Aportan principalmente aminoácidos y péptidos que los microorganismos pueden utilizar para sintetizar sus propias proteínas y otras moléculas celulares.

Su gran utilidad está en los medios nutritivos generales destinados al crecimiento de bacterias no especialmente exigentes.

Sin embargo, hablar de peptona de carne no garantiza una composición única. Según el tejido de origen y el proceso de hidrólisis, pueden cambiar considerablemente las proporciones de aminoácidos libres y péptidos de distintos tamaños.

¿Cuándo elegirla?

Cuando buscamos una fuente de nitrógeno orgánico para medios bacterianos generales, sin necesitar una propiedad bioquímica especialmente asociada a otra peptona.

Su principal limitación es precisamente su variabilidad: una peptona de carne no puede considerarse automáticamente intercambiable con cualquier otra.

https://microkit.es/fichas/PEPTONA-PROTEOSA-DE-CARNE.pdf

 

  1. Triptona o peptona de caseína: mucho más que una fuente de nitrógeno

La caseína es la principal proteína de la leche. Su hidrólisis enzimática, habitualmente pancreática, permite obtener triptona.

La triptona aporta aminoácidos y péptidos aprovechables por numerosas bacterias, pero presenta una característica especialmente interesante: su contenido en triptófano.

¿Por qué importa tanto este aminoácido?

Porque algunas bacterias, como muchas cepas de Escherichia coli, producen la enzima triptofanasa, capaz de transformar el triptófano y liberar indol.

El indol puede detectarse mediante reactivos como el de Kovacs.

De ahí que la triptona sea un ingrediente clásico de los medios destinados a investigar la producción de indol.

Pero conviene recordar algo: el triptófano no es exclusivo de la triptona. Otras peptonas también pueden aportarlo. Lo importante es que esté presente en cantidad suficiente y que las condiciones del medio permitan expresar y detectar la reacción.

¿Y qué sucede con la L-leucina?

La triptona también destaca por su contenido en L-leucina, uno de los aminoácidos esenciales para la síntesis de proteínas.

En el organismo humano, la leucina tiene una función adicional especialmente interesante: actúa como señal nutricional que contribuye a activar la vía mTORC1, implicada en la regulación de la síntesis proteica.

En las bacterias, su función es diferente. La leucina es necesaria para fabricar proteínas y su disponibilidad puede influir en la regulación metabólica, pero no actúa como un interruptor universal de la síntesis proteica.

Los análisis de composición de distintas peptonas muestran que los hidrolizados enzimáticos de caseína suelen destacar por su contenido en leucina, aunque las cantidades dependen de la materia prima y del procedimiento de fabricación.

Por tanto, al elegir una peptona no solo debemos considerar su contenido en nitrógeno total, sino también su perfil de aminoácidos y la forma en que estos se encuentran disponibles para los microorganismos.

¿Cuándo elegir la Triptona?

Cuando necesitamos una fuente nutritiva de caseína hidrolizada enzimáticamente, especialmente si queremos disponer de triptófano para determinadas pruebas metabólicas.

https://microkit.es/fichas/PEPTONA-PANCREATICA-DE-CASEINA-TRIPTONA.pdf

 

  1. Peptona de soja: ¿por qué se combina con la caseína en el TSA?

La peptona de soja se obtiene mediante hidrólisis de proteínas vegetales.

Aporta péptidos, aminoácidos y, según el procedimiento de fabricación, otros componentes nutritivos procedentes de la soja.

Su perfil de nutrientes es diferente del de la caseína.

Y aquí encontramos uno de los mejores ejemplos de formulación de medios de cultivo: el Tryptic Soy Agar (TSA), también denominado agar triptona-soja.

En su formulación clásica encontramos:

  • 15 g/L de digestión pancreática de caseína.
  • 5 g/L de digestión papaínica de soja.
  • Cloruro sódico y agar.

¿Por qué utilizar dos peptonas en lugar de una sola?

Porque sus perfiles nutritivos son diferentes y potencialmente complementarios. La combinación permite disponer de una mezcla más amplia de péptidos, aminoácidos y otros nutrientes que la proporcionada por cada ingrediente individualmente.

Esto contribuye a que el TSA sea un medio general capaz de sostener el crecimiento de una gran diversidad de bacterias.

Ahora bien, sería incorrecto afirmar que la soja aporta un aminoácido imprescindible que la caseína no contiene, o viceversa, sin estudiar sus composiciones concretas.

La ventaja de combinar ambas no es simplemente sumar nutrientes, sino diversificar sus fuentes.

¿Significa eso que una mezcla de caseína y soja siempre será mejor que una sola peptona?

No necesariamente. Dependerá del microorganismo, de la concentración y de los demás ingredientes del medio.

https://microkit.es/fichas/PEPTONA-SOJA.pdf

 

  1. Polipeptona bacteriológica o triptosa: ¿qué aporta mezclar carne y leche?

En MICROKIT denominamos polipeptona bacteriológica o triptosa a nuestra mezcla de peptonas de carne y leche.

Su interés está en reunir fracciones nutritivas procedentes de proteínas diferentes.

Según el tipo de hidrólisis, estas mezclas pueden proporcionar tanto péptidos relativamente pequeños como fracciones peptídicas de mayor tamaño, además de aminoácidos libres.

Esto permite formular medios generales o enriquecidos con un perfil de nutrientes más diverso que el de una única peptona.

¿Es mejor la triptosa que una peptona de carne convencional o que la triptona?

La respuesta científicamente correcta es: depende.

La triptosa puede ofrecer ventajas cuando su composición proporciona nutrientes o precursores metabólicos que escasean en la peptona de carne o en la triptona utilizadas como comparación.

Pero no podemos asegurar que produzca siempre mayor crecimiento, ni que recupere mejor todos los microorganismos estresados.

Lo que sí podemos afirmar es que no son ingredientes equivalentes y que sustituir uno por otro puede modificar el comportamiento del medio.

Un ejemplo práctico: MUGPLUS (CCA) de MICROKIT

Nuestro MUGPLUS es un agar cromogénico para coliformes (CCA según ISO) que incorpora polipeptona bacteriológica.

Esta polipeptona aporta suficiente triptófano para realizar directamente la prueba de indol con reactivo de Kovacs sobre las colonias, en las condiciones de uso del medio. La presencia de E.coli queda inmediatamente revelada por el viraje del reactivo amarillo a rosa:

Así, además de las reacciones cromogénicas, podemos disponer de una prueba bioquímica adicional sin necesidad de transferir previamente la colonia a un caldo de triptona.

La reacción depende, naturalmente, de que el microorganismo sea productor de indol y de que las condiciones de ensayo permitan detectarlo.

Este ejemplo ilustra una idea fundamental:

La elección de una peptona puede determinar no solo qué microorganismos crecen, sino también qué pruebas bioquímicas podemos realizar directamente en el medio.

Una diferencia que puede pasar inadvertida si únicamente comparamos los gramos de peptona por litro.

https://microkit.es/fichas/PEPTONA-POLIBACTERIOLOGICA-TRIPTOSA.pdf

 

  1. Extracto de levadura: ¿por qué aparece en tantos medios?

El extracto de levadura es uno de los ingredientes más versátiles de la microbiología.

Se obtiene a partir de componentes solubles de las células de levadura, habitualmente mediante procesos de autólisis y extracción.

A diferencia de una peptona convencional, no se limita a aportar productos de hidrólisis proteica.

Contiene una combinación de:

  • Vitaminas hidrosolubles, especialmente del grupo B.
  • Aminoácidos y péptidos.
  • Nucleótidos y otros compuestos nitrogenados.
  • Minerales y otros componentes celulares solubles.

Muchas vitaminas del grupo B actúan como precursoras de coenzimas indispensables para el metabolismo microbiano.

Algunos microorganismos pueden sintetizarlas por sí mismos, mientras que otros necesitan obtenerlas del medio.

Por eso, incorporar extracto de levadura puede favorecer el crecimiento de microorganismos con mayores necesidades nutritivas.

¿Por qué no sustituir todas las peptonas por extracto de levadura?

Porque sus funciones no son idénticas.

Una peptona puede aportar una determinada distribución de péptidos y aminoácidos, mientras que el extracto de levadura añade otros factores de crecimiento y componentes celulares.

Además, un exceso de nutrientes puede modificar determinadas respuestas metabólicas o favorecer microorganismos acompañantes que no deseamos estimular.

¿Cuándo elegirlo?

Especialmente como complemento de otras fuentes de nitrógeno cuando necesitamos un medio nutritivamente más completo.

De ahí su frecuente presencia en medios enriquecidos y formulaciones destinadas a microorganismos exigentes.

https://microkit.es/fichas/YEAST-EXTRACT.pdf

 

  1. Extracto de malta: el ingrediente diferente

El extracto de malta procede de cereales malteados, habitualmente cebada, cuyos componentes se solubilizan durante el proceso de extracción.

Su principal diferencia respecto a las peptonas convencionales es que aporta una cantidad importante de carbohidratos, como maltosa y otros azúcares y dextrinas.

También puede aportar compuestos nitrogenados, minerales y vitaminas, pero no debemos considerarlo principalmente una fuente de péptidos.

Su utilización más conocida es la formulación de medios destinados al cultivo de mohos y levaduras.

¿Por qué?

Porque proporciona nutrientes y fuentes de energía que pueden resultar adecuados para numerosos hongos.

Además, muchos medios basados en extracto de malta se formulan a pH ácido, lo que puede contribuir a limitar el crecimiento de determinadas bacterias acompañantes.

Pero atención: el pH ácido no es una propiedad inevitable del extracto de malta, sino de la formulación final del medio.

Tampoco debemos concluir que todos los hongos crecen mejor con extracto de malta que con otras fuentes nutritivas.

¿Cuándo elegirlo?

Principalmente en formulaciones para mohos y levaduras cuando buscamos un aporte de carbohidratos y otros nutrientes procedentes de la malta.

https://microkit.es/fichas/MALT-EXTRACT.pdf

 

  1. Extracto de carne: ¿en qué se diferencia de la peptona de carne?

Aunque proceden de la misma materia prima, no son lo mismo.

La peptona de carne procede de la hidrólisis de proteínas animales.

El extracto de carne, en cambio, concentra componentes solubles obtenidos de los tejidos cárnicos.

Entre ellos encontramos aminoácidos libres, péptidos solubles, minerales y diversos metabolitos.

Por tanto, su composición no reproduce necesariamente la de una peptona de carne.

Esta diferencia explica que muchas formulaciones tradicionales combinen peptonas y extracto de carne: los dos ingredientes pueden aportar fracciones nutritivas complementarias.

¿Cuándo elegirlo?

Como complemento en medios bacterianos generales o formulaciones tradicionales que requieren una combinación de nutrientes solubles de origen animal.

Y aquí volvemos a nuestra idea inicial: dos ingredientes derivados de la misma materia prima pueden aportar nutrientes muy diferentes dependiendo de cómo se obtengan.

 

  1. Infusión de cerebro-corazón (BHI): una fuente nutritiva especialmente rica

El BHI, o Brain Heart Infusion, merece un apartado propio porque introduce un concepto diferente.

No se trata de una peptona convencional, sino de una infusión nutritiva obtenida tradicionalmente de tejidos de cerebro y corazón.

Conviene distinguir entre la infusión como ingrediente y el medio BHI completo, que normalmente incorpora también peptonas, glucosa, sales y otros componentes.

Las formulaciones BHI se utilizan para cultivar una amplia variedad de microorganismos, incluidos muchos que presentan necesidades nutritivas relativamente exigentes.

Su riqueza no procede exclusivamente de los péptidos, sino de la combinación de diferentes fracciones nutritivas presentes en los tejidos y de los demás ingredientes de la fórmula.

¿Cuándo elegirlo?

Cuando necesitamos una base nutritiva enriquecida para microorganismos que pueden desarrollarse insuficientemente en medios generales menos complejos.

Pero tampoco aquí debemos confundir riqueza nutritiva con superioridad universal.

Un medio BHI no será necesariamente el mejor para cualquier ensayo microbiológico, especialmente si necesitamos controlar estrictamente determinadas reacciones metabólicas.

https://microkit.es/fichas/BRAIN-HEART-INFUSION-BROTH.pdf

 

10. Otros ingredientes nutritivos

Del mismo modo que en microbiología clínica se emplea sangre —habitualmente de cordero o caballo, aunque también de conejo o, en determinadas circunstancias, humana— como ingrediente de numerosos medios de cultivo, y en otros medios se emplea leche (desnatada «Skim Milk» o entera «Whole Milk»), en MICROKIT utilizamos otras materias primas cuya naturaleza probablemente sorprendería a muchos profesionales de laboratorio.

Son ingredientes poco convencionales, fruto de décadas de investigación, experimentación y experiencia acumulada, que forman parte de nuestro patrimonio científico y tecnológico. Su identidad y sus aplicaciones concretas constituyen parte de nuestro saber hacer (know-how), por lo que mantenemos su confidencialidad para preservar la originalidad de formulaciones desarrolladas por nosotros y evitar su reproducción por otros fabricantes.

 

11. ¿Qué sucede si sustituimos una peptona por otra manteniendo la misma concentración?

Esta es probablemente la pregunta más importante de todo el artículo.

Imaginemos dos medios idénticos, salvo por un ingrediente:

  • Medio A: 10 g/L de peptona de carne.
  • Medio B: 10 g/L de triptona.

¿Podemos esperar resultados idénticos?

No.

Aunque ambos contienen 10 g/L de ingrediente nutritivo, pueden diferir en:

Cantidad de nitrógeno disponible. La concentración en gramos no indica necesariamente la misma concentración de nitrógeno orgánico.

Proporción de aminoácidos libres y péptidos. Los microorganismos no utilizan todas las fracciones nitrogenadas de la misma manera.

Disponibilidad de aminoácidos concretos. El contenido de triptófano, por ejemplo, puede condicionar una prueba de producción de indol.

Factores de crecimiento. Algunas materias primas contienen vitaminas u otros componentes que pueden favorecer determinadas especies.

Comportamiento microbiológico. Pueden cambiar la velocidad de crecimiento, la recuperación de células lesionadas o la expresión de determinadas características metabólicas.

Pero cuidado: estas diferencias son posibilidades que deben comprobarse experimentalmente. No podemos deducir automáticamente cuál de los dos medios funcionará mejor.

Entonces, ¿podemos sustituir libremente una peptona por otra?

Si estamos desarrollando un medio nuevo, debemos investigar sustituciones y optimizar la formulación.

Pero si utilizamos un medio normalizado o validado, sustituir una peptona por otra no es un cambio inocente, aunque mantengamos la misma concentración.

Puede alterar el rendimiento del medio y exigir una nueva verificación o validación, según el uso previsto y los requisitos aplicables.

 

12. Tabla práctica: ¿qué ingrediente elegir para cada objetivo?

Ingrediente Principal aportación Aplicación especialmente interesante
Peptona de carne Péptidos y aminoácidos animales Medios bacterianos generales
Triptona (caseína) Péptidos y aminoácidos, incluido triptófano Medios generales y pruebas de indol
Peptona de soja Nutrientes nitrogenados vegetales Combinación con caseína en TSA y TSB. Medios para hongos
Polipeptona o triptosa Nutrientes procedentes de carne y leche Medios generales y formulaciones como MUGPLUS Agar
Extracto de levadura Vitaminas B, nucleótidos, aminoácidos y péptidos Complementar medios para microorganismos exigentes
Extracto de malta Carbohidratos y otros nutrientes Cultivo de mohos y levaduras
Extracto de carne Componentes solubles de tejidos animales Complemento de medios bacterianos
Infusión cerebro-corazón Mezcla compleja de nutrientes tisulares Bases enriquecidas para microorganismos exigentes

Esta tabla es orientativa. La elección definitiva debe basarse en la formulación completa, el microorganismo y el objetivo del ensayo.

13. Conclusión: la mejor peptona no es la que hace crecer más, sino la que consigue el resultado que buscamos

Durante décadas hemos aprendido a reconocer los medios de cultivo por sus nombres: TSA, TSB, BHI, CCA, agar nutritivo…

Pero detrás de cada uno existe una combinación de ingredientes que condiciona su comportamiento.

La peptona de carne, la triptona, la soja, la triptosa y los diferentes extractos nutritivos no son simplemente formas intercambiables de añadir nitrógeno.

Cada uno aporta un perfil nutricional distinto.

Y ese perfil puede ser decisivo para el crecimiento de un microorganismo, la recuperación de células estresadas o la realización de una prueba bioquímica.

El ejemplo de MUGPLUS Agar (CCA) demuestra que incluso una elección aparentemente secundaria, como la polipeptona utilizada, puede permitir incorporar una funcionalidad diagnóstica adicional.

Por eso, cuando formulamos un medio de cultivo, la pregunta no debería ser únicamente:

¿Qué peptona permite que crezcan más microorganismos?

Sino:

¿Qué combinación de nutrientes permite obtener el resultado microbiológico que realmente necesitamos?

Porque en microbiología, conseguir crecimiento es importante. Pero conseguir el resultado correcto lo es todavía más.

 

14. Peptonas para fermentaciones industriales: cuando elegir bien significa producir más

Hasta ahora hemos hablado de medios de cultivo utilizados en análisis microbiológicos. Pero las peptonas también tienen una importancia enorme en la industria farmacéutica y biotecnológica.

En los grandes fermentadores se cultivan microorganismos para producir antibióticos, enzimas, proteínas recombinantes, vacunas y otros productos de interés industrial.

Aquí el objetivo ya no es simplemente conseguir colonias o detectar microorganismos: es alcanzar la mayor productividad posible, con un proceso reproducible y económicamente viable.

Y esto cambia las reglas del juego.

La peptona que proporciona más biomasa no tiene por qué ser la que permite obtener más producto.

Por ejemplo, un exceso de nitrógeno fácilmente asimilable puede favorecer el crecimiento y, al mismo tiempo, reducir la producción de determinados metabolitos secundarios, como algunos antibióticos.

¿Qué peptona elegir según el microorganismo?

Microorganismo Ingredientes de interés Aplicación
Escherichia coli Triptona, triptosa, extracto de levadura Proteínas recombinantes
Bacillus subtilis y otras especies de Bacillus Peptona de soja, triptona, extracto de levadura Enzimas industriales y proteínas
Saccharomyces cerevisiae Extracto de levadura, peptonas en formulaciones complejas Biomasa y proteínas recombinantes
Komagataella phaffii (antes Pichia pastoris) Extracto de levadura y peptonas en determinados medios complejos Proteínas recombinantes
Streptomyces spp. Peptonas de soja o carne, extracto de levadura Antibióticos y metabolitos secundarios
Penicillium spp. Extracto de levadura, peptonas y otras fuentes nitrogenadas Antibióticos y enzimas
Aspergillus niger Peptonas y extracto de levadura cuando la formulación requiere nutrientes complejos Enzimas y ácidos orgánicos
Bacterias lácticas Peptonas de caseína o carne, extracto de levadura Cultivos iniciadores y determinadas fermentaciones biotecnológicas

Estas asociaciones representan ingredientes utilizados en formulaciones conocidas o candidatos razonables para su evaluación. No significan que exista una peptona universalmente óptima para cada especie.

¿Qué debemos comparar antes de elegir?

En una fermentación industrial no basta con medir la densidad celular final.

Debemos evaluar el rendimiento del producto, su productividad volumétrica, el coste del medio, la reproducibilidad entre lotes y la compatibilidad con las etapas posteriores de purificación.

También pueden ser determinantes la formación de espuma  (Ver Antiburbujas de MICROKIT), la viscosidad, la presencia de componentes de origen animal y los requisitos regulatorios del proceso.

Por eso, una peptona aparentemente más cara puede resultar económicamente ventajosa si aumenta suficientemente el rendimiento final. Y una peptona que funciona magníficamente en un medio de laboratorio puede no ser la mejor elección para un fermentador industrial.

En microbiología analítica buscamos resultados fiables. Y en fermentación industrial buscamos resultados fiables, reproducibles y productivos. En ambos casos, la elección de la peptona importa.

Solicita precios actualizados de las peptonas y extractos que más te convengan, para hacer tus pedidos, en pedidos@microkit.es

MICROKIT®. La innovación te lleva a un nivel superior.

¿Qué microorganismos estamos bebiendo?

¿Qué microorganismos estamos bebiendo? Lo que revelan las aguas naturales más allá de los análisis habituales

El agua cristalina que brota de una fuente de montaña o de pueblo nos inspira confianza. Está fresca, sabe bien y procede directamente de la naturaleza. ¿Qué podría tener de malo? Son aguas naturales… Hay algo en lo que coinciden todos los mayores de nuestros pueblos: cada uno está convencido de que el agua de su fuente es la mejor del mundo.

¿Quién no ha bebido alguna vez de una fuente de montaña, convencido de que aquella agua cristalina, fresca y deliciosa tenía que ser excelente?

Pero ¿y si su aspecto no tuviera prácticamente nada que ver con su calidad microbiológica?

Para comprobar hasta qué punto coinciden, en MICROKIT® decidimos analizar diferentes aguas naturales de la Península ibérica, aprovechando para recolectar 17 puntos que encontramos durante nuestros viajes de agosto y septiembre de 2026. Buscamos en casi todos los casos aguas famosas por su presunta pureza o lo más alejadas posible de la civilización.

No nos limitamos a las fuentes: incluimos también surgencias, aguas superficiales (Un río reconocido por su extraordinaria calidad ecológica y una laguna de aguas turquesa esmeralda, tan espectaculares que parecen completamente puras), una alberca y un pozo.

Las zonas muestreadas estaban en las provincias de Madrid, Ávila, Zamora, Cuenca, Albacete y Valencia, además del distrito portugués de Bragança.

Y, además de investigar los indicadores microbiológicos convencionales, quisimos ir más allá, buscando microorganismos oportunistas como Pseudomonas aeruginosa y el complejo Burkholderia cepacia, así como colífagos somáticos.

No pretendíamos elaborar un mapa de la calidad del agua de la Península Ibérica ni determinar qué porcentaje de sus fuentes es potable. Nuestro objetivo era más sencillo: observar qué microorganismos podíamos detectar y, especialmente, qué información aportaban los distintos métodos microbiológicos.

Nuestra experiencia en diversos cursos de supervivencia en plena naturaleza ya nos había enseñado algo sorprendente: encontrar agua natural microbiológicamente potable es mucho más difícil de lo que parece. Y no hablamos de selvas tropicales, donde abundan las enfermedades transmitidas por el agua, sino de nuestras propias latitudes europeas, templadas, aparentemente mucho más seguras.

Los resultados nos han dejado varias enseñanzas, aparte de la que ya teníamos de supervivencia.

  1. ¿Qué microorganismos encontramos en las aguas naturales?

En nuestra serie exploratoria de 17 aguas naturales obtuvimos los siguientes resultados:

Microorganismos investigados Detecciones
Coliformes-E.coli detectados con Colicult P/A, estriados en Agar MugPlus (CCA) y confirmadas las colonias azules con indol + y las rojas con oxidasa – 76,5 %
Enterococos fecales detectados con Enterocult P/A y confirmados con catalasa – 88,2 %
Clostridium perfringens presuntivos, detectados con Clostricult P/A a 44ºC 70,6 %
Pseudomonas aeruginosa detectada con Pseudocult P/A, estriada en Agar Cetrimida y confirmadas las colonias (pigmentadas y fluorescentes, o no) mediante Nitratos y Acetamida-Nessler 23,5 %
Burkholderia cepacia presuntiva, detectada con Burkhocult P/A, estriada en Cromokit BCPT Agar y confirmadas las colonias con OF Glucosa (no eran Aeromonas) y ADH (no eran Pseudomonas aeruginosa) 11,7 %

En este video se estudian estos dos ultimos kits, pero en aguas farmacosméticas: https://www.youtube.com/watch?v=oLHcldiRG_s

Los porcentajes corresponden exclusivamente a las muestras estudiadas, no a una estimación de la prevalencia en las aguas naturales de la Península Ibérica. Algunas detecciones fueron débiles, tardías o confirmadas con dudas, por lo que deben interpretarse como resultados presuntivos.

Pero lo que más nos interesó no fueron sólo los positivos, sino las aparentes contradicciones entre unos análisis y otros.

  1. ¿Cómo puede un agua tener casi cero aerobios y contener indicadores de contaminación?

Encontramos aguas naturales con recuentos extraordinariamente bajos de aerobios cultivables y, sin embargo, positivas para coliformes o enterococos.

Por ejemplo, una fuente presentó 0 UFC/mL a 22 °C y sólo 3 UFC/mL a 35 °C, pese a que se detectaron ambos grupos de indicadores de contaminación fecal.

La explicación es sencilla: no estamos buscando lo mismo ni en el mismo volumen.

En nuestros recuentos de aerobios analizamos 1 mL, mientras que los métodos de detección de indicadores emplean volúmenes mayores (100 mL) y, en nuestro caso, procedimientos de enriquecimiento.

Además, las condiciones de incubación y el medio de cultivo seleccionan qué microorganismos consiguen formar colonias.

Por eso, obtener 0 UFC/mL no significa que el agua esté estéril, y mucho menos que sea potable.

  1. La temperatura cambia la población que vemos

Otro resultado sorprendente fue la diferencia entre los recuentos a 22 y 35 °C.

En una muestra encontramos 90 UFC/mL a 22 °C y ninguna colonia a 35 °C. En otra, a la inversa, sólo 7 UFC/mL a 22 °C frente a 35 UFC/mL a 35 °C.

Es decir, la temperatura no se limita a acelerar o retrasar el crecimiento: puede seleccionar fracciones diferentes de la microbiota cultivable en las aguas naturales.

Sin identificar las especies no podemos saber exactamente qué poblaciones predominaban en cada caso. Pero sí podemos afirmar que un recuento de aerobios a una sola temperatura no describe toda la microbiología de un agua natural.

  1. El problema de los falsos positivos presuntivos en aguas naturales

Quizá la enseñanza metodológica más importante apareció al investigar Pseudomonas aeruginosa.

El 94,1 % de las aguas produjo resultados positivos presuntivos en Pseudocult P/A, al ser un kit diseñado para aguas tratadas de la industria farmacosmética. Sin embargo, sólo pudimos confirmar mediante Nitratos (RAN) y Acetamida la presencia de P. aeruginosa en el 23,5 % del total de muestras.

Esto no significa que todos los demás aislamientos fueran necesariamente falsos positivos, porque no realizamos identificaciones moleculares. Significa que un resultado presuntivo de screening no puede darse como definitivo si falta una identificación confirmada.

Además, encontramos un aislamiento que no presentaba fluorescencia en Agar Cetrimida y, sin embargo, dió positivo en Acetamida, algo ya descrito como «colonias atípicas» en la Norma ISO de Pseudomonas aeruginosa en aguas.

Por tanto, ni el crecimiento en Cetrimida demuestra por sí solo la identidad de P. aeruginosa, ni la ausencia de fluorescencia permite descartarla automáticamente.

Algo semejante ocurrió con la búsqueda del complejo Burkholderia cepacia: varios aislamientos que crecieron en los medios utilizados presentaron perfiles bioquímicos distintos de los esperados: Decidimos no atribuirles una identidad que no habíamos demostrado.

La conclusión es especialmente importante para quienes trabajamos con medios de cultivo: la selectividad de un método debe interpretarse teniendo en cuenta la matriz que estamos analizando. No es lo mismo una agua oligotrófica farmacosmética, casi estéril, que un agua natural con una enorme diversidad en su microbiota.

  1. ¿Y los colífagos?

También investigamos colífagos somáticos, virus capaces de infectar determinadas bacterias y utilizados como indicadores de contaminación fecal.

No encontramos calvas de lisis en las muestras examinadas de aguas naturales, incluso aumentando el volumen analizado en parte de ellas de 1 mL a 2, de 2 a 5, de 5 a 10 y de 10 a 36 mL.

Sin embargo, no podemos interpretar estos negativos como prueba de ausencia de colífagos en 100 mL de agua.

Este resultado nos recuerda otra limitación esencial de la microbiología: lo que no detectamos no siempre está ausente.

  1. Entonces, ¿es seguro beber agua de una fuente natural?

La respuesta no puede obtenerse mirando el agua, probándola, ni siquiera contando únicamente sus aerobios.

Un agua transparente puede contener indicadores microbiológicos incompatibles con los criterios exigidos al agua destinada al consumo humano.

Tampoco debemos confundir la detección de una bacteria ambiental con la demostración de un riesgo sanitario concreto: los indicadores, los microorganismos oportunistas y los patógenos tienen significados distintos.

Nuestro estudio no pretendía clasificar las aguas naturales de las provincias visitadas, ni extrapolar sus porcentajes al conjunto de España y Portugal. Sí permite ilustrar las limitaciones de interpretar aisladamente los resultados microbiológicos.

De las 17 aguas analizadas, sólo 2 cumplieron todos los criterios microbiológicos evaluados:

  • 11,8 % cumplieron todos los criterios.
  • 88,2 % incumplieron al menos uno.

Y lo más revelador: las dos aguas que cumplieron los criterios ¡estaban cloradas! Una procedía de una fuente municipal en un gran municipio y la otra de una casa de campo conectada a la red del pueblo más cercano.

Es decir, ninguna de las aguas naturales sin tratar que analizamos cumplió todos los criterios microbiológicos.

Es cierto que nuestras 17 muestras no permiten afirmar que todas las aguas naturales sean microbiológicamente no potables. Pero los resultados invitan a desconfiar de una creencia muy extendida: que el agua, por proceder directamente de la naturaleza, es necesariamente saludable.

Porque incluso en los parajes más apartados puede haber animales aguas arriba, bañándose, bebiendo… o haciendo algo bastante menos inocente.

Y ni siquiera el agua que gotea de una estalactita está necesariamente a salvo: la roca puede haberla filtrado durante muchísimo tiempo, pero el contacto posterior con guano de murciélagos puede comprometer su calidad microbiológica.

La naturaleza puede filtrar el agua. Lo que no hace es garantizarnos su potabilidad.

El agua más cristalina, fresca y agradable al paladar no tiene por qué ser la microbiológicamente más segura.

La gran lección

Después de décadas diseñando medios de cultivo y comparando metodologías microbiológicas, este pequeño estudio nos ha recordado algo que también observamos en alimentos y cosméticos:

Lo que encontramos en una muestra depende de los microorganismos que contiene, pero también del volumen que analizamos, del medio y método que utilizamos y de las condiciones en las que incubamos.

Y cuando se trata de agua para beber, estas diferencias no son una simple curiosidad de laboratorio.

Porque la naturaleza nos ofrece aguas naturales de aspecto idílico. Pero la potabilidad hay que demostrarla. La belleza del agua no garantiza su calidad microbiológica.

Nuestros resultados muestran que distintas aguas de aspecto perfectamente normal pueden contener indicadores microbiológicos que obligan a cuestionar su aptitud para el consumo.

Pero también muestran que no basta con buscar muchos microorganismos: hay que saber interpretar correctamente cada resultado.

No todas las bacterias ambientales representan el mismo riesgo. No todas las pruebas positivas constituyen una identificación. Y no todos los resultados negativos tienen la misma capacidad para descartar contaminación.

Nuestro trabajo fue exploratorio, con un número limitado de muestras obtenidas en distintos entornos y sin un diseño estadístico representativo. Por eso no sería correcto extrapolar sus resultados a todas las fuentes de España y Portugal.

Lo que sí podemos afirmar es que ni la transparencia, ni el sabor, ni la baja cantidad de aerobios cultivables garantizan la potabilidad de un agua.

Que nuestros antepasados bebieran de los ríos no significa que nosotros podamos hacerlo sin consecuencias. La civilización no nos ha hecho invulnerables a los microorganismos del agua. Y algunos pueden provocar bastante más que una diarrea del viajero.

MICROKIT® — Microbiólogos especializados en medios de cultivo, métodos de detección, análisis e intercomparaciones microbiológicas.

MICROKIT® CHECK FOOD: mucho más que un intercomparativo de alimentos

MICROKIT® CHECK FOOD: mucho más que un intercomparativo de alimentos

MICROKIT® CHECK FOOD evoluciona desde SEILALIMENTOS para intercomparar, diagnosticar errores, comparar métodos y mejorar su laboratorio.

Hace 26 años comenzamos SEILALIMENTOS con una idea sencilla: enviar una misma muestra a diferentes laboratorios y comprobar hasta qué punto sus resultados coincidían.

Después llegaron las rondas. Una tras otra. Diferentes alimentos, microorganismos, concentraciones, métodos, medios de cultivo y laboratorios.

Y empezamos a descubrir que lo verdaderamente interesante comenzaba precisamente donde terminaba el intercomparativo.

Porque saber que un resultado es correcto o incorrecto es importante. Pero cuando un laboratorio obtiene un falso negativo para Salmonella, cuenta menos enterobacterias que coliformes, no recupera un microorganismo que otros laboratorios sí detectan o proporciona un recuento varios logaritmos superior al resto, aparece una pregunta mucho más interesante:

¿Por qué?

De SEILALIMENTOS a MICROKIT® CHECK FOOD

De esa pregunta nace MICROKIT® CHECK FOOD, la evolución natural de SEILALIMENTOS.

No abandonamos el intercomparativo. Seguiremos comparando resultados cualitativos y cuantitativos, calculando z-scores y evaluando el comportamiento de cada participante.

Pero queremos ir mucho más allá:

INTERCOMPARAR + DIAGNOSTICAR + COMPROBAR EN MATRIZ PROPIA

Porque un resultado incorrecto puede esconder un problema con el medio de cultivo, una interferencia, un límite de detección insuficiente, una lesión subletal, una técnica de siembra inadecuada, un efecto inhibitorio de la matriz o simplemente una incoherencia microbiológica que nadie había advertido.

Y descubrirlo en un intercomparativo es infinitamente mejor que descubrirlo después en las muestras rutinarias del laboratorio.

Hay cosas que ningún manual puede enseñar

Más de cien rondas han ido dejando algo mucho más valioso que una colección de puntuaciones.

Han dejado conocimiento.

Hemos observado problemas recurrentes con Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes, Bacillus cereus, bacterias acidolácticas, mohos, enterobacterias, coliformes o Escherichia coli; diferencias entre medios aparentemente equivalentes; falsos positivos producidos por microorganismos interferentes; dificultades con cepas nativas que no se comportan como las cepas de colección; problemas derivados de los límites de detección y situaciones en las que el propio alimento dificulta extraordinariamente la recuperación del microorganismo.

Todo ese conocimiento no desaparece al finalizar cada ejercicio. Se acumula.

Los informes de MICROKIT® CHECK FOOD incorporan ya 20 grandes conclusiones derivadas de la experiencia histórica del programa, que continuarán contrastándose y actualizándose en las nuevas rondas.

Hay cosas que ningún manual de microbiología puede enseñar, porque sólo se descubren después de haber visto fallar cientos de análisis.

Y eso es precisamente lo que queremos compartir.

El alimento que empezamos analizando no es el mismo que terminamos observando

Hay además una idea que resume buena parte de lo aprendido durante estos años.

Un análisis microbiológico no es una observación pasiva.

Desde el momento en que homogeneizamos el alimento, lo diluimos, neutralizamos sus conservantes, lo enriquecemos, modificamos su temperatura o lo ponemos en contacto con un determinado medio de cultivo, estamos modificando el ecosistema que pretendemos estudiar.

Unas poblaciones se recuperarán mejor. Otras quedarán inhibidas. Algunas se multiplicarán más deprisa que sus competidoras.

Por eso el resultado microbiológico depende tanto de lo que había en el alimento como del método que utilizamos para hacerlo visible.

Esta idea está detrás de muchos de los problemas que hemos encontrado durante años y también del denominado efecto matriz.

En este video resumimos muy bien a qué nos referimos con efecto matriz y los falsos negativos que provoca:

https://www.youtube.com/watch?v=sSftQbDdG3s

¿Funciona también en su propio alimento?

Ésta es otra de las grandes diferencias de MICROKIT® CHECK FOOD.

El laboratorio no tiene por qué limitarse a analizar la matriz común del intercomparativo. Puede aprovechar los inóculos para trabajar también con sus propias matrices.

Una industria cárnica puede probarlos en sus productos. Un fabricante de quesos, en sus quesos. Una industria de platos preparados, en aquellas formulaciones que más problemas le plantean.

Porque demostrar que un método funciona con la muestra del intercomparativo está bien.

Comprobar que funciona en el alimento que mañana tendrá que liberar su laboratorio es todavía mejor.

ISO/IEC 17043 para demostrar; MICROKIT® CHECK FOOD para aprender

Los ensayos de aptitud conforme a ISO/IEC 17043 desempeñan una función fundamental para demostrar la competencia del laboratorio y responder a los requisitos de los sistemas de calidad y acreditación.

MICROKIT® CHECK FOOD no pretende sustituirlos.

Pretende hacer otra cosa.

La ISO/IEC 17043 sirve para demostrar la competencia. MICROKIT® CHECK FOOD sirve para aprender de los resultados y mejorarla.

Analizamos conjuntamente resultados, métodos, medios utilizados, posibles interferencias y problemas recurrentes para intentar comprender por qué unas veces obtenemos el resultado esperado y otras no.

Porque obtener un resultado satisfactorio es importante. Entender por qué se obtiene —o por qué no— lo es todavía más.

Un inóculo que no obliga a apresurarse

Existe además una diferencia práctica especialmente importante para nuestros participantes de España e Iberoamérica: la extraordinaria estabilidad de los inóculos.

Cuando se utilizan inóculos preparados en fresco (o incluso liofilizados), el tiempo y las condiciones de transporte pueden convertirse ellos mismos en nuevas variables del ejercicio.

Nuestros inóculos permiten disponer de hasta un mes desde su recepción para comenzar el análisis.

Eso significa que no es necesario hacer coincidir el ejercicio con una semana de máxima carga de trabajo, unas vacaciones o una situación especialmente complicada del laboratorio.

El momento del análisis lo decide el laboratorio, no la vida útil del inóculo.

Y esta estabilidad no constituye solamente una ventaja logística: ayuda a evitar que el transporte y el tiempo transcurrido hasta el análisis introduzcan una dispersión ajena al propio desempeño analítico.

España e Iberoamérica: una misma microbiología

MICROKIT® CHECK FOOD está abierto a laboratorios de análisis para terceros, laboratorios oficiales y laboratorios de autocontrol de industrias alimentarias de España e Iberoamérica.

La participación desde Latinoamérica puede realizarse directamente con MICROKIT® España, sin necesidad de distribuidor local, y contamos con participantes latinoamericanos directos desde la etapa de SEILALIMENTOS.

La siguiente será ya nuestra ronda nº 104, con una matriz especialmente compleja y representativa de la microbiología alimentaria real:

canelones elaborados con queso, nata, res, pollo, vegetales, harina y especias.

Muchos ingredientes. Diferentes microbiotas. Posibles interferencias. Una matriz real. Fresca pero estable.

Exactamente el tipo de alimento en el que merece la pena descubrir no sólo qué resultado obtiene nuestro laboratorio, sino también por qué lo obtiene.

Porque después de 26 años hemos llegado a una conclusión muy sencilla:

Hay conocimientos que se pueden comprar. Otros sólo pueden acumularse durante 26 años. En MICROKIT® CHECK FOOD los compartimos con usted.

Agosto 2026 en MICROKIT®: cuatro nuevos vídeos mientras otros descansaban

Cuatro vídeos. Cuatro problemas microbiológicos. Un solo mes.

Agosto suele ser sinónimo de vacaciones, descanso y desconexión. En MICROKIT® este año también hemos intentado descansar… pero no demasiado.

Durante el mes de agosto hemos preparado nada menos que cuatro nuevos vídeos técnicos, ya disponibles en nuestro canal de YouTube, sobre cuatro problemas muy diferentes de la microbiología aplicada: desde microorganismos emergentes en nuestras costas hasta el autocontrol microbiológico de cosméticos y la validación de la limpieza de superficies.

 

Vibrio vulnificus: la bacteria carnívora está cada vez más cerca

El aumento de la temperatura de las aguas está favoreciendo la expansión de Vibrio vulnificus, un microorganismo que durante mucho tiempo hemos asociado a otras regiones del mundo, pero cuya presencia merece cada vez mayor atención también en nuestras costas.

En el vídeo explicamos por qué está adquiriendo importancia, dónde debemos buscarlo y qué herramientas microbiológicas permiten detectarlo.

https://www.youtube.com/watch?v=nkpZSuHPXqA

Hongos dermatofitos en playas y piscinas: los grandes olvidados

Cuando pensamos en el control microbiológico de playas y piscinas solemos pensar inmediatamente en bacterias. Pero compartimos estos ambientes con otro grupo de microorganismos capaces de producir infecciones muy conocidas: los hongos dermatofitos.

¿Los buscamos suficientemente? ¿Sabemos realmente qué estamos pisando cuando caminamos descalzos por determinadas superficies húmedas?

Este vídeo pone el foco precisamente en ellos y en su detección microbiológica.

https://www.youtube.com/watch?v=CAm4BOehVQY&

Su primer laboratorio de autocontrol microbiológico de cosméticos

¿Es necesario disponer de un gran laboratorio para comenzar a realizar el autocontrol microbiológico de los cosméticos?

En este vídeo mostramos cómo Cosmetikit® permite iniciarse en el autocontrol microbiológico de una forma sencilla y práctica, reuniendo todos los elementos necesarios para realizar los análisis fundamentales sin convertir su puesta en marcha en un proyecto complejo.

Una puerta de entrada a la microbiología para fabricantes que quieren conocer mejor lo que ocurre realmente en sus productos, con las herramientas más adecuadas.

https://www.youtube.com/watch?v=eQk0FO01hD4

KITPROPLUS: validar la limpieza sin necesidad de aparatos

Y terminamos con un problema completamente diferente: ¿cómo comprobar que una limpieza ha sido realmente eficaz?

KITPROPLUS permite validar la limpieza de superficies de forma inmediata y sin necesidad de adquirir aparatos, facilitando que la comprobación deje de basarse únicamente en que una superficie “parezca limpia”.

Porque limpiar y demostrar que se ha limpiado correctamente no son exactamente lo mismo.

https://www.youtube.com/watch?v=gAh4isyUlRM&

Cuatro vídeos. Cuatro problemas microbiológicos. Un solo mes.

Patógenos emergentes en nuestras costas, dermatofitos, autocontrol de cosméticos y validación de limpiezas.

Cuatro nuevos vídeos elaborados durante agosto y ya disponibles gratuitamente en nuestro canal de YouTube.

Parece que este año no se nos ha dado demasiado bien eso de desconectar por vacaciones.

Y todavía nos quedan más de 100 temas en preparación para nuestro canal de youtube…

8 horas de microbiología con químicos e ingenieros: 7 reglas que cambian cuando trabajamos con seres vivos

LA MICROBIOLOGÍA NO ES QUÍMICA

Siete claves para que químicos, ingenieros y responsables de Calidad empiecen a comprender los resultados microbiológicos.

Hace unos días pasamos ocho horas trabajando en una auditoría microbiológica con el equipo de una empresa de los sectores cosmético y de detergencia. Fue una jornada intensa, combinando revisión teórica, procedimientos y trabajo práctico de laboratorio.

El nivel técnico del laboratorio de microbiología era excelente. De hecho, después de ocho horas no encontramos ni una sola No Conformidad.

Y, sin embargo, la jornada puso de manifiesto algo mucho más interesante.

Cuando químicos, ingenieros, responsables de Calidad y microbiólogos analizan juntos un mismo problema, no parten del mismo modelo mental. Viven en Universos paralelos.

No es extraño. La química y la ingeniería trabajan habitualmente con sistemas en los que esperamos relaciones relativamente reproducibles entre variables. Pero un microorganismo no es una molécula ni una partícula inerte.

Está vivo.

Puede lesionarse, recuperarse, competir, adaptarse, cambiar su comportamiento e incluso modificar el medio en el que se encuentra.

De aquellas ocho horas surgieron siete paradigmas de la microbiología que merece la pena conocer para interpretar correctamente cualquier análisis microbiológico.

 

  1. Las muestras microbiológicas no son homogéneas

Cuando medimos la concentración de una sustancia disuelta, esperamos que dos fracciones adecuadamente homogeneizadas proporcionen resultados similares.

Con los microorganismos no sucede así. Puedes estar toda la mañana agitando una muestra de 100 mL que contenga 100 ufcs y nunca vas a obtener 1 ufc/mL. Esto es aún más evidente en muestras sólidas. Pero sucede en todo tipo de muestras: aire, superficies, aguas, alimentos, cosméticos, medicamentos, productos químicos…

Las células suelen encontrarse distribuidas irregularmente, formando agregados o microcolonias. Por ello, dos porciones tomadas de una misma muestra pueden contener números diferentes de microorganismos por muy bien que hayamos homogeneizado.

Una fracción puede contener 18 UFC, otra 4 y otra ninguna, sin que ninguno de los análisis se haya realizado incorrectamente.

Por eso, en microbiología, la representatividad del muestreo cobra la máxima importancia, ya que puede ser tan importante como la precisión del propio método analítico.

 

  1. No detectar un microorganismo no demuestra necesariamente su ausencia

Esta diferencia conceptual es fundamental.

Un resultado negativo significa que el microorganismo no ha sido detectado mediante el procedimiento utilizado y en la cantidad de muestra analizada.

No significa necesariamente que no exista.

Un microorganismo presente en una concentración muy baja puede simplemente no haber quedado incluido en la porción analizada. También puede encontrarse fisiológicamente lesionado y no recuperarse en determinadas condiciones de cultivo.

Por eso resulta más correcto informar:

«No detectado en X gramos de muestra analizada»

que afirmar simplemente:

«Ausente».

 

  1. Un microorganismo vivo puede necesitar una ventana temporal muy concreta para demostrar que está vivo

Los microorganismos sometidos a conservantes, cambios de pH, desecación u otras condiciones adversas pueden permanecer viables pero fisiológicamente dañados.

Antes de comenzar a multiplicarse necesitan reparar esos daños y adaptarse al nuevo entorno.

Es la denominada fase lag o fase de adaptación.

Por ello, un cultivo aparentemente negativo a las 24 horas puede resultar positivo a las 36 horas.

Pero tampoco debemos caer en el extremo contrario: más tiempo de enriquecimiento no significa necesariamente mayor sensibilidad.

Durante un enriquecimiento prolongado cambia el ecosistema inicial. Los microorganismos crecen, compiten, consumen nutrientes y producen metabolitos que les afectan subletalmente. Unas poblaciones pueden favorecer o perjudicar a otras.

El propio método utilizado para observar la muestra puede, por tanto, modificar aquello que pretendemos observar.

 

  1. Los microorganismos no viven solos

Una muestra contaminada debe entenderse como un pequeño ecosistema microbiano cuya diversidad de especies depende de muchos factores.

Los microorganismos pueden competir por nutrientes, producir sustancias inhibitorias, modificar el pH, facilitar el crecimiento de otros o impedirlo.

Por ello, el microorganismo dominante en un primer análisis puede no ser necesariamente el dominante en otro realizado posteriormente, ni siquiera en la muestra inicial.

Esta es también una de las razones por las que, cuando queremos conocer inequívocamente la respuesta de un producto frente a diferentes microorganismos, puede resultar preferible estudiarlos individualmente en lugar de mezclarlos indiscriminadamente.

En microbiología, 1 + 1 no siempre equivale biológicamente a 2.

 

  1. Un microorganismo no siempre tiene el mismo aspecto

Estamos acostumbrados a identificar de visum determinados microorganismos mediante colonias consideradas «típicas».

Pero el fenotipo microbiano presenta una considerable plasticidad.

La expresión de pigmentos, enzimas y otras características puede variar según la cepa, su estado fisiológico, el estrés sufrido previamente y las condiciones de incubación. Incluso pueden depender de la muestra de la que proceden.

Una Pseudomonas aeruginosa puede crecer sin producir la pigmentación verde, azul o amarilla que esperamos, ni la forma de colonia grande y lobulada. Un Staphylococcus aureus puede presentar colonias grises en vez de negras y carecer del halo característico en determinados medios. E.coli crece de color violeta en ciertos medios, pero a veces crece azul turquesa-celeste en esos mismos medios.

La morfología colonial es una herramienta extraordinariamente útil, pero una colonia atípica no deja por ello de pertenecer al microorganismo que estamos buscando.

Descartar sistemáticamente todo aquello que no coincide con la imagen «de libro» puede generar falsos negativos.

 

  1. Los microorganismos se adaptan

La presión selectiva y las interacciones entre microorganismo y producto son extraordinariamente complejas.

Un microorganismo puede adaptarse a condiciones inicialmente desfavorables e incluso llegar a utilizar sustratos que, a priori, parecerían poco aprovechables. Incluso los propios conservantes/desinfectantes.

Su enorme plasticidad genética y metabólica es consecuencia de una historia evolutiva acumulada durante incontables generaciones. Rutas metabólicas que en unas condiciones aportan poca ventaja pueden convertirse en decisivas cuando cambia el entorno.

De ahí una frase que utilizamos frecuentemente, llevándola deliberadamente al extremo:

«Ponga un microorganismo junto a casi cualquier cosa y, antes o después, encontrará la manera de comérsela».

No debe interpretarse literalmente, pero resume una característica esencial del mundo microbiano: no debemos asumir que unas condiciones inicialmente desfavorables continuarán siéndolo indefinidamente para todas las poblaciones microbianas.

Es el mismo principio que subyace a uno de los grandes problemas sanitarios actuales. Los antibióticos eliminan los microorganismos sensibles, pero simultáneamente ejercen una presión selectiva que favorece la supervivencia y propagación de los resistentes. Lo mismo sucede cuando no rotamos desinfectantes.

Una herramienta destinada a combatir al enemigo puede, utilizada inadecuadamente o en exceso, contribuir a seleccionar un enemigo cada vez más difícil de combatir.

 

  1. El resultado depende también de cómo decidamos mirar

Probablemente ésta sea la observación más impactante.

En microbiología, el resultado obtenido depende no sólo de los microorganismos presentes en la muestra, sino también de las condiciones que utilizamos para intentar recuperarlos.

Cantidad y lugar de toma de muestra, dilución, neutralización, enriquecimiento, medio de cultivo, temperatura, atmósfera y tiempo de incubación determinan qué parte del ecosistema microbiano conseguimos hacer visible.

Dos métodos diferentes pueden observar partes diferentes de una misma realidad.

Por ello, cuando aparece una discrepancia microbiológica, la primera pregunta no debería ser necesariamente:

«¿Quién ha realizado mal el análisis?»

A veces la pregunta verdaderamente interesante es:

«¿Qué diferencia entre ambos métodos ha permitido que uno recuperase el microorganismo y el otro no?»

Podemos ir incluso más allá y afirmar: el método con el que analizamos , sea cual sea, cambia el ecosistema microbiano presente en la muestra, es decir, el ecosistema durante el análisis puede dejar de ser el mismo que el que había en origen. Cuando añadimos un producto al caldo de enriquecimiento, unas cepas van a quedar favorecidas a costa de que otras van a ocultarse cada vez más hasta el punto de no detectarse al final del análisis.

 

Poner «nombre y apellidos» al problema

Hay finalmente otra lección práctica.

Cuando un microorganismo aparece repetidamente en una instalación o producto, identificarlo correctamente no constituye una simple curiosidad taxonómica.

Poner «nombre y apellidos» al microorganismo que nos está dando problemas puede marcar la diferencia entre combatirlo a ciegas o hacerlo con conocimiento de causa.

Una identificación precisa permite investigar mejor su posible procedencia, conocer las condiciones que favorecen su supervivencia y orientar las medidas destinadas a eliminar la causa del problema, en lugar de limitarse a combatir sus consecuencias.

Las técnicas actuales, desde las pruebas bioquímicas y fisiológicas hasta la identificación mediante espectrometría de masas MALDI-TOF o, para máxima certeza, la secuenciación genética, proporcionan herramientas extraordinariamente potentes para conseguirlo.

 

Una conclusión para quienes no son microbiólogos

La microbiología no es imprecisa porque dos resultados puedan ser diferentes.

Es una ciencia que trabaja con sistemas biológicos extraordinariamente variables e impredecibles.

La clave no consiste en pretender eliminar esa variabilidad, sino en comprenderla, asumirla y diseñar métodos suficientemente robustos para que tenga la menor probabilidad posible de ocultar un riesgo real.

Por eso, quizá la mejor manera de resumir aquellas ocho horas de trabajo sea ésta:

El resultado microbiológico es función tanto de la muestra como del método empleado para observarla.

Cuando trabajamos con seres vivos, las reglas cambian.

Llega MICROKIT CHECK CHT, mucho más que un intercomparativo en Challenge Test cosméticos

Challenge Test en cosméticos: llega MICROKIT CHECK CHT, mucho más que un intercomparativo

Intercomparativo Challenge Test cosméticos

En abril de 2027 llega la primera ronda internacional MICROKIT CHECK® CHT

Después de 25 años coordinando ensayos intercomparativos de microbiología, queremos dar un paso más.

A raíz del interés manifestado por laboratorios de España, México y Colombia, en abril de 2027 lanzaremos MICROKIT CHECK® CHT, nuestra primera ronda internacional dedicada íntegramente al Challenge Test en cosméticos.

Pero no queremos crear simplemente otro intercomparativo.

Queremos intentar algo diferente.

Un intercomparativo evalúa. ¿Y después qué?

Un ensayo intercomparativo convencional cumple una función imprescindible: permite conocer el desempeño de un laboratorio y compararlo con el de los demás participantes.

Recibes una muestra.

La analizas.

Envías tus resultados.

Recibes un informe.

Y sabes si lo has hecho bien o mal.

Pero nos falta una pregunta:

¿Por qué?

¿Por qué un laboratorio obtiene un resultado excelente y otro, aplicando aparentemente el mismo procedimiento, no?

Y todavía falta otra pregunta más importante:

Una vez descubierto el problema y aplicada una acción correctora, ¿cómo sabemos que realmente lo hemos solucionado?

Ahí nace el concepto MICROKIT CHECK®.

EVALÚA → DESCUBRE → CORRIGE → IMPLANTA → VUELVE A COMPROBAR

MICROKIT CHECK® CHT no pretende terminar cuando entrega el informe de resultados.

Pretende que ese informe sea el comienzo.

1. EVALÚA
Conoce tu desempeño mediante datos reales y comparables.

2. DESCUBRE
Identifica los puntos débiles de tu protocolo de Challenge Test.

3. CORRIGE
Conoce qué puedes modificar para superar esos puntos críticos.

4. IMPLANTA
Introduce las acciones correctoras en tu rutina habitual.

5. VUELVE A COMPROBAR
Participa en la siguiente ronda y comprueba si esas mejoras realmente han funcionado.

Porque saber que has fallado sirve de poco si no descubres por qué.

Y descubrir por qué sirve de poco si después no compruebas que lo has solucionado.

Te adelantamos uno de los tres puntos críticos

En nuestra experiencia con Challenge Test hemos identificado varios puntos del procedimiento que pueden condicionar decisivamente el resultado.

En MICROKIT CHECK® CHT trabajaremos especialmente sobre tres.

El primero podemos adelantarlo ya:

No te fíes del valor calculado del inóculo. Verifícalo experimentalmente en T0.

El Challenge Test estudia reducciones logarítmicas a partir de una población inicial.

Por tanto, el valor realmente importante no es únicamente la concentración teórica que creemos haber inoculado.

Es la que realmente existe en el cosmético en T0.

Las incertidumbres acumuladas durante la preparación, dilución, transferencia y mezcla del inóculo con una matriz cosmética, además del comportamiento impredecible de muchos microorganismos (ej: partiendo de poblaciones en fase de meseta o, peor aún, aletargándose tras su enriquecimiento), pueden hacer que ambos valores no coincidan en absoluto.

Y esa diferencia puede modificar la interpretación de todo lo que sucede después en T7, T14 y T28.

El inóculo real no se supone: se comprueba.

Este es el primer punto crítico.

Los otros dos los conocerás durante MICROKIT CHECK® CHT.

Además, el informe de MICROKIT® CHECK CHT pondrá a disposición de los participantes el conocimiento acumulado durante 16 años y 48 rondas de QC de cosméticos: conclusiones extraídas de la experiencia real de los laboratorios, algunas de extraordinaria importancia práctica. Entre ellas, por ejemplo, las discrepancias observadas repetidamente en la detección de patógenos entre las diluciones 10⁻¹ y 10⁻², hasta el punto de que, en determinadas ocasiones, una misma muestra puede llegar a interpretarse como presencia o ausencia del patógeno dependiendo de la dilución analizada.

5 cepas ISO 11930 / Farmacopea

Queremos que la ronda resulte útil para laboratorios acreditados ISO 17025, laboratorios externos no acreditados y laboratorios de autocontrol de los propios fabricantes de cosméticos.

Por ello, trabajaremos con las 5 cepas concretas contempladas en ISO 11930 y Farmacopea.

Pero queremos ofrecer también una segunda posibilidad.

+ 5 microorganismos OPTATIVOS adicionales de alto interés

Quienes deseen profundizar más podrán trabajar voluntariamente con hasta otros cinco microorganismos seleccionados por su especial relevancia microbiológica y su presencia en alertas y retiradas de productos cosméticos:

  • Burkholderia cepacia, equivalente a la colección USA 25416.
  • Pluralibacter gergoviae, cepa salvaje aislada de un champú contaminado en España e identificada inequívocamente mediante secuenciación genética.
  • Enterococcus faecalis WDCM 00087.
  • Pseudomonas putida WDCM 00117.
  • Zygosaccharomyces rouxii, equivalente a la colección USA 8383.

No son cinco microorganismos elegidos al azar.

Su inclusión resulta especialmente aconsejable a la luz de las alertas de las autoridades sanitarias y de los resultados de nuestro estudio sobre el cambio de paradigma en microbiología cosmética, dada su relevancia y su implicación en buena parte de las retiradas de productos cosméticos registradas a nivel mundial durante la última década.

No creemos que un Challenge Test deba limitarse a lo establecido por protocolos concebidos hace ya dos décadas. Realizarlo sin incluir microorganismos no especificados en aquellos protocolos, pero actualmente implicados en una parte muy relevante de las retiradas de productos cosméticos del mercado, supone a nuestro juicio desaprovechar buena parte del valor del ensayo, además del tiempo y los recursos invertidos en realizarlo.

En España y la Unión Europea, todas las cepas serán suministradas por MICROKIT® como inóculos estabilizados y cuantificados. Los hongos se suministrarán a concentraciones superiores a 10⁵ UFC/inóculo, mientras que las bacterias se suministrarán a concentraciones de 10⁸ UFC/inóculo o superiores. La concentración exacta y la precisión de cada lote se comunicarán junto con el envío.

En Iberoamérica, para evitar que el transporte internacional de microorganismos pueda ocasionar retenciones o dificultades aduaneras, los laboratorios participantes utilizarán las mismas cepas de referencia que emplean habitualmente en sus propios Challenge Test, procedentes de su proveedor habitual.

Un Challenge Test que se adapta a tu laboratorio, y no al revés

Uno de los problemas habituales de los ensayos intercomparativos es el calendario.

La muestra llega en una semana complicada y hay que analizarla inmediatamente.

En MICROKIT CHECK® CHT queremos evitarlo.

Nuestras lentículas contienen cepas desecadas y estabilizadas a concentraciones de 10⁵–10⁸ UFC, con una elevada precisión dentro de cada lote (CV% generalmente <25%).

Su extraordinaria estabilidad permite que no todos los laboratorios tengan que comenzar el mismo día, ni siquiera la misma semana.

Cada participante podrá organizar el Challenge Test a su propio ritmo, evitando picos de trabajo, vacaciones y fechas cerradas innecesarias.

Estas cepas se envían sin congelación y han demostrado reiteradamente mantener su orden de magnitud incluso durante exportaciones transatlánticas sometidas a retenciones aduaneras.

¿Por qué MICROKIT puede plantear una ronda así?

Porque confluyen tres experiencias diferentes:

25 años coordinando intercomparativos microbiológicos, en cosméticos, alimentos, aguas y ambientes interiores.

Experiencia práctica continua en Challenge Test a través de KosmLab.

Y 15 años desarrollando y optimizando tres generaciones sucesivas de nuestros protocolos de trabajo (PRT) para Challenge Test, intentando eliminar progresivamente los puntos críticos encontrados en los procedimientos anteriores.

No queremos utilizar esa experiencia únicamente para decidir si un resultado es correcto o incorrecto.

Queremos compartir lo aprendido con los participantes.

Y todavía estamos buscando la matriz perfecta

Hay una decisión que queremos tomar antes de cerrar definitivamente el diseño de la ronda.

Buscamos una matriz cosmética que no provoque una reducción excesivamente brusca de la carga ya en T7 para la mayoría de los microorganismos.

Queremos que T14 y T28 sigan teniendo historia que contar.

Que permitan observar diferencias.

Que obliguen a trabajar con precisión.

Y que conviertan la ronda en un verdadero ejercicio microbiológico, no simplemente en la constatación de que a T7 ya no queda prácticamente nada que contar.

Por eso seguimos abiertos a las propuestas de los laboratorios que realizan Challenge Test habitualmente.

Primera ronda: abril de 2027

MICROKIT CHECK® CHT nace con vocación internacional.

Si esta primera experiencia resulta satisfactoria para los participantes, nuestra intención es repetirla anualmente.

Y entonces aparecerá una de las diferencias más interesantes del concepto MICROKIT CHECK®.

Quien vuelva al año siguiente no sólo podrá preguntarse:

«¿Lo estoy haciendo bien?»

Podrá hacerse una pregunta mucho más valiosa:

«¿Las mejoras que implanté después de la ronda anterior realmente han funcionado?»

Ese es el círculo que queremos cerrar.

EVALUAR. DESCUBRIR. CORREGIR. IMPLANTAR. COMPROBAR.

MICROKIT CHECK® CHT — ABRIL 2027

Mucho más que un intercomparativo de Challenge Test en cosméticos.

Si tu laboratorio está interesado en participar en esta primera ronda, escríbenos a microkit@microkit.es.

La innovación te lleva a un nivel superior.

En MICROKIT hablamos de certeza en tus resultados.

Análisis Listeria Alimentos

Análisis de Listeria en alimentos: de los grandes equipos automatizados a una alternativa más robusta, rápida y económica

La detección de Listeria monocytogenes continúa siendo uno de los análisis microbiológicos más importantes en la industria alimentaria. Se trata además de uno de los pocos parámetros en los que, cuando el método está bien diseñado y correctamente aplicado, los distintos sistemas suelen ofrecer resultados muy concordantes.

Como coordinadores de programas de ensayos intercomparativos en microbiología de alimentos durante más de dos décadas, hemos podido observar la evolución de las estrategias analíticas empleadas por cientos de laboratorios. Esta experiencia nos ha permitido identificar claramente qué soluciones funcionan, cuáles presentan limitaciones y qué características debe reunir un método realmente fiable.

Dos grandes tendencias

Con el paso de los años se han consolidado dos enfoques muy diferentes.

Por una parte, los laboratorios de las grandes industrias alimentarias han incorporado equipos automatizados de elevado coste basados en tecnologías como la impedancia, la inmunofluorescencia o la PCR. Su objetivo es obtener resultados fiables reduciendo el tiempo de respuesta respecto al método ISO de referencia.

Por otra parte, la mayoría de laboratorios de menor tamaño, así como numerosos laboratorios de servicios externos, han optado por diferentes variantes de la ISO 11290, precisamente por la extraordinaria robustez que ha demostrado este método de referencia desde que integra el Agar de los italianos Ottaviani & Agosti.

Rapidez, coste y fiabilidad: el equilibrio no siempre es sencillo

Los grandes sistemas automatizados ofrecen generalmente muy buenos resultados, pero requieren inversiones importantes tanto en equipamiento como en consumibles.

Además, aunque se consideran métodos rápidos, existe una realidad biológica imposible de evitar: Listeria necesita un periodo previo de enriquecimiento, normalmente de unas 24 a 48 horas, antes de poder ser detectada con fiabilidad. Por ello, la diferencia real de tiempo respecto a otros métodos robustos es muy inferior de lo que en ocasiones se supone.

En el otro extremo, las variantes comerciales de la ISO 11290 mantienen una elevada fiabilidad, pero suelen comercializarse en forma de kits completos de medios preparados, lo que incrementa considerablemente el coste por análisis.

La propuesta de MICROKIT: Listeriquick®

Con el desarrollo de Listeriquick®, MICROKIT se planteó un objetivo muy concreto: reunir la robustez del método de referencia con la rapidez de los métodos modernos, eliminando al mismo tiempo el principal inconveniente de ambos, su elevado coste.

El resultado es un sistema que permite realizar el análisis completo desde sólo 3,13 € por muestra (sin incluir la confirmación de las colonias sospechosas), obteniendo resultados en aproximadamente 36 horas.

Durante su validación multicéntrica en veinte tipos diferentes de alimentos, Salmoquick alcanzó una sensibilidad del 95% (exactamente igual que el método de referencia ISO 11290) y una especificidad del 100 %, es decir:

  • 5% de falsos negativos exclusivamente en muestras de pollo contaminadas con distintas cepas de Salmonella. Es el estándar máximo de falsos positivos que permite la comunidad científica en un método de detección y es idéntico a los resultados obtenidos siguiendo al pie de la letra la ISO 11290.
  • Ningún falso positivo en muestras inoculadas con microorganismos interferentes.

Cuatro avances respecto a la estrategia clásica de la ISO 11290

La robustez de Listeriquick se basa en una estrategia microbiológica cuidadosamente diseñada que incorpora cuatro mejoras fundamentales:

1. Pre-enriquecimiento revitalizador y enriquecimiento selectivo simultáneos

Al igual que otros métodos rápidos de alto rendimiento, ambas funciones se realizan en una única etapa, reduciendo el tiempo total del análisis sin comprometer la recuperación de células lesionadas.

2. APTN (BPNW): un caldo realmente adaptado a las muestras actuales

El caldo APTN/BPNW no solo es peptonado y tamponado, sino que además neutraliza conservantes, aditivos y metabolitos producidos por la microbiota acompañante. Esta característica exclusiva mejora notablemente la recuperación de Listeria monocytogenes en alimentos complejos.

3. Un caldo selectivo alternativo al sistema Fraser

Salmoquick sustituye el tradicional caldo Fraser por el también clásico LEB Broth de Lovett, evitando las limitaciones conocidas del primero, con sus complejos suplementos.

4. Aislamiento sobre los mejores medios disponibles

La estrategia final emplea el Agar cromogénico que lo cambió todo en la detección de Listeria monocytogenes, el O&A, aumentando la capacidad de diferenciación de las colonias sospechosas.

Más información

En este folleto se explican con mayor profundidad estas ventajas:

https://www.microkit.es/pdf/LISTERIQUICK.pdf

Y en este otro se explica a fondo el modo de empleo y lectura de resultados:

https://www.microkit.es/fichas/LISTERIQUICK-UE-2-2019.pdf?v=2023

Si desea conocer los precios actualizados o recibir información técnica adicional, por ejemplo su validación, puede solicitarla en microkit@microkit.es.

En MICROKIT desarrollamos medios de cultivo desde hace 37 años, pero antes que fabricantes seguimos siendo microbiólogos. Por eso cada nuevo producto nace para resolver problemas reales observados diariamente en nuestro propio laboratorio y en cientos de laboratorios participantes en nuestros programas de intercomparación.

Análisis Salmonella Alimentos

Análisis de Salmonella en alimentos: de los grandes equipos automatizados a una alternativa más robusta, rápida y económica

La detección de Salmonella spp. continúa siendo uno de los análisis microbiológicos más importantes en la industria alimentaria. Se trata además de uno de los pocos parámetros en los que, cuando el método está bien diseñado y correctamente aplicado, los distintos sistemas suelen ofrecer resultados muy concordantes.

Como coordinadores de programas de ensayos intercomparativos en microbiología de alimentos durante más de dos décadas, hemos podido observar la evolución de las estrategias analíticas empleadas por cientos de laboratorios. Esta experiencia nos ha permitido identificar claramente qué soluciones funcionan, cuáles presentan limitaciones y qué características debe reunir un método realmente fiable.

Dos grandes tendencias

Con el paso de los años se han consolidado dos enfoques muy diferentes.

Por una parte, los laboratorios de las grandes industrias alimentarias han incorporado equipos automatizados de elevado coste basados en tecnologías como la impedancia, la inmunofluorescencia o la PCR. Su objetivo es obtener resultados fiables reduciendo el tiempo de respuesta respecto al método ISO de referencia.

Por otra parte, la mayoría de laboratorios de menor tamaño, así como numerosos laboratorios de servicios externos, han optado por diferentes variantes de la ISO 6579, precisamente por la extraordinaria robustez que ha demostrado este método de referencia.

Cuando la rapidez compromete la microbiología

Afortunadamente son pocos los laboratorios que utilizan determinados sistemas cuya estrategia metodológica resulta difícil de justificar desde un punto de vista microbiológico.

En nuestros programas de intercomparación hemos comprobado repetidamente que algunos de estos métodos producen resultados erróneos con una frecuencia preocupante. Probablemente fueron incorporados confiando exclusivamente en validaciones externas, sin comprobar previamente su comportamiento con las propias matrices alimentarias del laboratorio.

El problema fundamental radica en intentar sembrar en masa un caldo de enriquecimiento directamente sobre el medio sólido. Desde el punto de vista microbiológico esto supone depositar millones de microorganismos que originan incontables microcolonias invisibles, dificultando seriamente la detección de Salmonella y favoreciendo la aparición de falsos negativos.

Por fortuna, este tipo de soluciones representan una excepción dentro del sector.

Rapidez, coste y fiabilidad: el equilibrio no siempre es sencillo

Los grandes sistemas automatizados ofrecen generalmente muy buenos resultados, pero requieren inversiones importantes tanto en equipamiento como en consumibles.

Además, aunque se consideran métodos rápidos, existe una realidad biológica imposible de evitar: Salmonella necesita un periodo previo de enriquecimiento, normalmente de unas 24-48 horas, antes de poder ser detectada con fiabilidad. Por ello, la diferencia real de tiempo respecto a otros métodos robustos es muy inferior de lo que en ocasiones se supone.

En el otro extremo, las variantes comerciales de la ISO 6579 mantienen una elevada fiabilidad, pero suelen comercializarse en forma de kits completos de medios preparados, lo que incrementa considerablemente el coste por análisis.

La propuesta de MICROKIT: Salmoquick®

Con el desarrollo de Salmoquick®, MICROKIT se planteó un objetivo muy concreto: reunir la robustez del método de referencia con la rapidez de los métodos modernos, eliminando al mismo tiempo el principal inconveniente de ambos, su elevado coste.

El resultado es un sistema que permite realizar el análisis completo desde sólo 2,90 € por muestra (sin incluir la confirmación de las colonias sospechosas), obteniendo resultados en aproximadamente 36 horas.

Durante su validación multicéntrica en veinte tipos diferentes de alimentos, Salmoquick alcanzó una sensibilidad del 100 % y una especificidad del 100 %, es decir:

  • Ningún falso negativo en muestras contaminadas con distintas cepas de Salmonella.
  • Ningún falso positivo en muestras inoculadas con microorganismos interferentes.

Cuatro avances respecto a la estrategia clásica de la ISO 6579

La robustez de Salmoquick se basa en una estrategia microbiológica cuidadosamente diseñada que incorpora cuatro mejoras fundamentales:

1. Pre-enriquecimiento revitalizador y enriquecimiento selectivo simultáneos

Al igual que otros métodos rápidos de alto rendimiento, ambas funciones se realizan en una única etapa, reduciendo el tiempo total del análisis sin comprometer la recuperación de células lesionadas.

2. APTN (BPNW): un caldo realmente adaptado a las muestras actuales

El caldo APTN/BPNW no solo es peptonado y tamponado, sino que además neutraliza conservantes, aditivos y metabolitos producidos por la microbiota acompañante. Esta característica exclusiva mejora notablemente la recuperación de Salmonella en alimentos complejos.

3. Un caldo selectivo alternativo al sistema Rappaport

Salmoquick sustituye el tradicional caldo Rappaport por SS Broth, evitando las limitaciones conocidas del primero, responsable de falsos negativos en determinadas cepas de Salmonella y en todas las especies de Shigella. Conviene recordar que esta última también debe investigarse legalmente en diversos tipos de alimentos.

4. Aislamiento sobre los mejores medios disponibles

La estrategia final combina el clásico agar XLD con uno de los medios cromogénicos de mayor rendimiento actualmente disponibles, aumentando la capacidad de diferenciación de las colonias sospechosas.

Más información

En este folleto se explican con mayor profundidad estas ventajas: https://www.microkit.es/pdf/Salmoquick-2016.pdf

Y en este otro se explica a fondo el modo de empleo y lectura de resultados:

https://www.microkit.es/fichas/SALMOQUICK%20UE%202-2019.pdf?v=2025

Si desea conocer los precios actualizados o recibir información técnica adicional, por ejemplo la validación de este kit, puede solicitarla en microkit@microkit.es.

En MICROKIT desarrollamos medios de cultivo desde hace 37 años, pero antes que fabricantes seguimos siendo microbiólogos. Por eso cada nuevo producto nace para resolver problemas reales observados diariamente en nuestro propio laboratorio y en cientos de laboratorios participantes en nuestros programas de intercomparación.

SEGURIDAD ALIMENTARIA ANALISIS MICROBIOLOGICOS

SEGURIDAD ALIMENTARIA ANALISIS MICROBIOLOGICOS: DE LOS MEDIOS ISO A LAS SOLUCIONES MAS MODERNAS (MEDIOS Y KITS)

Las Normas ISO de microbiología alimentaria han sido redactadas por expertos y cada vez están más actualizadas

Sin embargo, 3 décadas de intercomparación de muestras alimentarias, nos han demostrado que muchas de ellas son muy poco robustas, es decir, dependiendo del laboratorio y del analista que las aplique, no detectan o no recuentan adecuadamente.

Este es un grave problema, sobre todo si no se es consciente del mismo, al no participar en este tipo de servicios intercomparativos que profundizan de verdad en los problemas encontrados, como es el caso de Seilalimentos

En Microkit cubrimos una triple faceta, tres puntos de vista radicalmente diferentes de la microbiología aplicada:

-Somos diseñadores y fabricantes de medios y de kits desde hace 37 años

-Somos también un laboratorio de análisis microbiológico desde hace 7 años

-Y además somos coordinadores muy veteranos de ensayos intercomparativos (27 años)

Esta triple visión retroalimenta soluciones a partir de los problemas reales encontrados en el día a día, como ningún otro proveedor tiene el privilegio de detectar

Y de aqui es de donde surgen tantas ideas sin necesidad de brainstormings y tantas soluciones que no es que contradigan las Normas ISO, sino que las complementan:

 

Problema 1 en microbiología de alimentos y su solución: EL EFECTO MATRIZ

Una de las primeras evidencias de que algo no funcionaba bien en microbiología alimentaria eran los pobres resultados obtenidos en los primeros servicios Seilalimentos por parte de los participantes (rendimiento medio de 6 puntos sobre 10, eran 4 errores (falsos positivos o falsos negativos) de cada 10 parámetros microbiológicos, un 40% de microorganismos mal detectados.

Tras varios años de pruebas, ensayos y errores, surgió nuestra solución actual (patentada), que sin ser la panacea en el 100% de alimentos, mejora drásticamente los resultados hasta la actual nota media de los participantes de >9/10:

Cambiar el Agua Peptonada tamponada clásica por un caldo que además neutralice los conservantes (naturales y artificiales) y además los metabolitos generados en el enriquecimiento por parte de la microbiota acompañante. Hemos bautizado esta solución «Buffered Peptone Neutralizing Water (BPNW)» o «Agua de Peptona Tamponada Neutralizante (APTN)» y es una satisfacción ver como ya los numerosos laboratorios que la han implantado, obtienen una tremenda mejora en sus resultados globales. Aumentando drásticamente la certeza en sus resultados.

 

Problema 2 en microbiología de alimentos y su solución: Staphylococcus aureus nos está engañando

Probablemente el parámetro menos robusto de todos los de alimentos, según llevamos 27 años observando en seilalimentos, donde resulta más fácil acertar si este microorganismo está o no presente en un alimento, tirando una moneda al aire, que con el método clásico. Y todo por el efecto interferente de la matriz sobre las diferentes cepas.

Tras numerosos intentos de solucionarlo con medios cromogénicos, tanto por la imperfección del medio de aislamiento (Baird Parker, BP) como por la subjetividad en la interpretación de los kits confirmativos (látex coagulasa y rpf), llegamos a la meta gracias al Agar Baird Parker Mannitol con Yema de huevo y Telurito Potásico (BPMY Agar).

No imaginábamos que la simple adición de este azúcar al medio Baird Parker a la concentración adecuada (y sin la sal del MSA) pudiera subir nada menos que un 50% la eficiencia de este parámetro, hasta el techo del 100%.

Las colonias típicas son negras, tengan o no reborde hialino y halo de lecitinasa, y produzcan o no viraje de rojo a amarillo alrededor (viraje: fermentación del mannitol, sin viraje: asimilación del mismo, que elimina los falsos negativos del medio BP sin mannitol).

En cuanto a la confirmación, el descubrimiento del reactivo FF (Fosfatasa alcalina Fluorescente) y su fabricación en goteros para añadir a las colonias sospechosas, remata la certeza del BPMY Agar cuando crecen colonias típicas, sin el derroche que supondría en todas las muestras negativas, añadirlo a todas las placas.

 

Problema 3 en microbiología de alimentos y su solución: La dispersión en el recuento de hongos

Otro de los parámetros problemáticos en alimentos es sin duda el recuento de hongos (levaduras y mohos).

La dispersión de resultados entre los diferentes laboratorios, y entre los diferentes analistas del mismo laboratorio, es la mayor de todos los parámetros microbiológicos.

Al preguntarnos por el motivo, la solución surgió a gritos desde una simple fotografía del caldo de dilución: las esporas de hongos son hidrófugas: flotan en pocos segundos tras agitar (negras de Aspergillus niger en la fotografía)

De este modo, aquí la solución es tan simple como agitar inmediatamente antes de cada dilución y de cada siembra, para evitar que ese gradiente que se forma a las diferentes profundidades del pipeteo, en menos de medio minuto, afecte a los resultados de recuento

Hay muchos otros problemas descubiertos en nuestro día a día (al menos uno por cada microorganismo) y las respectivas soluciones que hemos ido desarrollando para todos ellos a lo largo de estas décadas.

Algunas soluciones, como hemos visto, no requieren cambio de medios, de kits ni de técnicas: sólo usar el sentido común una vez se conocen.

Consúltenos dichas soluciones para los parámetros donde vea que su rendimiento es mejorable, en microkit@microkit.es