MICROKIT® CHECK FOOD: mucho más que un intercomparativo de alimentos

MICROKIT® CHECK FOOD: mucho más que un intercomparativo de alimentos

MICROKIT® CHECK FOOD evoluciona desde SEILALIMENTOS para intercomparar, diagnosticar errores, comparar métodos y mejorar su laboratorio.

Hace 26 años comenzamos SEILALIMENTOS con una idea sencilla: enviar una misma muestra a diferentes laboratorios y comprobar hasta qué punto sus resultados coincidían.

Después llegaron las rondas. Una tras otra. Diferentes alimentos, microorganismos, concentraciones, métodos, medios de cultivo y laboratorios.

Y empezamos a descubrir que lo verdaderamente interesante comenzaba precisamente donde terminaba el intercomparativo.

Porque saber que un resultado es correcto o incorrecto es importante. Pero cuando un laboratorio obtiene un falso negativo para Salmonella, cuenta menos enterobacterias que coliformes, no recupera un microorganismo que otros laboratorios sí detectan o proporciona un recuento varios logaritmos superior al resto, aparece una pregunta mucho más interesante:

¿Por qué?

De SEILALIMENTOS a MICROKIT® CHECK FOOD

De esa pregunta nace MICROKIT® CHECK FOOD, la evolución natural de SEILALIMENTOS.

No abandonamos el intercomparativo. Seguiremos comparando resultados cualitativos y cuantitativos, calculando z-scores y evaluando el comportamiento de cada participante.

Pero queremos ir mucho más allá:

INTERCOMPARAR + DIAGNOSTICAR + COMPROBAR EN MATRIZ PROPIA

Porque un resultado incorrecto puede esconder un problema con el medio de cultivo, una interferencia, un límite de detección insuficiente, una lesión subletal, una técnica de siembra inadecuada, un efecto inhibitorio de la matriz o simplemente una incoherencia microbiológica que nadie había advertido.

Y descubrirlo en un intercomparativo es infinitamente mejor que descubrirlo después en las muestras rutinarias del laboratorio.

Hay cosas que ningún manual puede enseñar

Más de cien rondas han ido dejando algo mucho más valioso que una colección de puntuaciones.

Han dejado conocimiento.

Hemos observado problemas recurrentes con Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes, Bacillus cereus, bacterias acidolácticas, mohos, enterobacterias, coliformes o Escherichia coli; diferencias entre medios aparentemente equivalentes; falsos positivos producidos por microorganismos interferentes; dificultades con cepas nativas que no se comportan como las cepas de colección; problemas derivados de los límites de detección y situaciones en las que el propio alimento dificulta extraordinariamente la recuperación del microorganismo.

Todo ese conocimiento no desaparece al finalizar cada ejercicio. Se acumula.

Los informes de MICROKIT® CHECK FOOD incorporan ya 20 grandes conclusiones derivadas de la experiencia histórica del programa, que continuarán contrastándose y actualizándose en las nuevas rondas.

Hay cosas que ningún manual de microbiología puede enseñar, porque sólo se descubren después de haber visto fallar cientos de análisis.

Y eso es precisamente lo que queremos compartir.

El alimento que empezamos analizando no es el mismo que terminamos observando

Hay además una idea que resume buena parte de lo aprendido durante estos años.

Un análisis microbiológico no es una observación pasiva.

Desde el momento en que homogeneizamos el alimento, lo diluimos, neutralizamos sus conservantes, lo enriquecemos, modificamos su temperatura o lo ponemos en contacto con un determinado medio de cultivo, estamos modificando el ecosistema que pretendemos estudiar.

Unas poblaciones se recuperarán mejor. Otras quedarán inhibidas. Algunas se multiplicarán más deprisa que sus competidoras.

Por eso el resultado microbiológico depende tanto de lo que había en el alimento como del método que utilizamos para hacerlo visible.

Esta idea está detrás de muchos de los problemas que hemos encontrado durante años y también del denominado efecto matriz.

En este video resumimos muy bien a qué nos referimos con efecto matriz y los falsos negativos que provoca:

¿Funciona también en su propio alimento?

Ésta es otra de las grandes diferencias de MICROKIT® CHECK FOOD.

El laboratorio no tiene por qué limitarse a analizar la matriz común del intercomparativo. Puede aprovechar los inóculos para trabajar también con sus propias matrices.

Una industria cárnica puede probarlos en sus productos. Un fabricante de quesos, en sus quesos. Una industria de platos preparados, en aquellas formulaciones que más problemas le plantean.

Porque demostrar que un método funciona con la muestra del intercomparativo está bien.

Comprobar que funciona en el alimento que mañana tendrá que liberar su laboratorio es todavía mejor.

ISO/IEC 17043 para demostrar; MICROKIT® CHECK FOOD para aprender

Los ensayos de aptitud conforme a ISO/IEC 17043 desempeñan una función fundamental para demostrar la competencia del laboratorio y responder a los requisitos de los sistemas de calidad y acreditación.

MICROKIT® CHECK FOOD no pretende sustituirlos.

Pretende hacer otra cosa.

La ISO/IEC 17043 sirve para demostrar la competencia. MICROKIT® CHECK FOOD sirve para aprender de los resultados y mejorarla.

Analizamos conjuntamente resultados, métodos, medios utilizados, posibles interferencias y problemas recurrentes para intentar comprender por qué unas veces obtenemos el resultado esperado y otras no.

Porque obtener un resultado satisfactorio es importante. Entender por qué se obtiene —o por qué no— lo es todavía más.

Un inóculo que no obliga a correr

Existe además una diferencia práctica especialmente importante para nuestros participantes de España e Iberoamérica: la extraordinaria estabilidad de los inóculos.

Cuando se utilizan inóculos preparados en fresco (o incluso liofilizados), el tiempo y las condiciones de transporte pueden convertirse ellos mismos en nuevas variables del ejercicio.

Nuestros inóculos permiten disponer de hasta un mes desde su recepción para comenzar el análisis.

Eso significa que no es necesario hacer coincidir el ejercicio con una semana de máxima carga de trabajo, unas vacaciones o una situación especialmente complicada del laboratorio.

El momento del análisis lo decide el laboratorio, no la vida útil del inóculo.

Y esta estabilidad no constituye solamente una ventaja logística: ayuda a evitar que el transporte y el tiempo transcurrido hasta el análisis introduzcan una dispersión ajena al propio desempeño analítico.

España e Iberoamérica: una misma microbiología

MICROKIT® CHECK FOOD está abierto a laboratorios de análisis para terceros, laboratorios oficiales y laboratorios de autocontrol de industrias alimentarias de España e Iberoamérica.

La participación desde Latinoamérica puede realizarse directamente con MICROKIT® España, sin necesidad de distribuidor local, y contamos con participantes latinoamericanos directos desde la etapa de SEILALIMENTOS.

La siguiente será ya nuestra ronda nº 104, con una matriz especialmente compleja y representativa de la microbiología alimentaria real:

canelones elaborados con queso, nata, res, pollo, vegetales, harina y especias.

Muchos ingredientes. Diferentes microbiotas. Posibles interferencias. Una matriz real. Fresca pero estable.

Exactamente el tipo de alimento en el que merece la pena descubrir no sólo qué resultado obtiene nuestro laboratorio, sino también por qué lo obtiene.

Porque después de 26 años hemos llegado a una conclusión muy sencilla:

Hay conocimientos que se pueden comprar. Otros sólo pueden acumularse durante 26 años. En MICROKIT® CHECK FOOD los compartimos con usted.

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