Dermatofitos en piscinas y zonas de baño

Hongos en piscinas y zonas de baño: vigilancia microbiológica de dermatofitos más allá del agua, en la arena de las playas, duchas, spas…

 

El problema

Cada verano, millones de personas acuden a piscinas, parques acuáticos y playas convencidas de que el principal riesgo microbiológico está en el agua.

Y es lógico pensarlo.

Desde hace décadas analizamos el agua buscando Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Legionella y otros microorganismos indicadores de contaminación.

La legislación exige esos controles y gracias a ellos la seguridad sanitaria de las piscinas ha mejorado enormemente.

Sin embargo, existe un riesgo microbiológico que rara vez se busca de forma rutinaria.

Porque los hongos dermatofitos, responsables del pie de atleta y de muchas tiñas, normalmente no se transmiten nadando.

Se transmiten caminando.

Caminando descalzos por vestuarios.

Por duchas.

Por pediluvios.

Por playas de piscina.

Por spas.

Por gimnasios.

O incluso por determinadas zonas de arena de playas y parques infantiles.

Y lo más sorprendente es que una instalación puede cumplir perfectamente todos los parámetros microbiológicos exigidos para el agua y, aun así, mantener superficies capaces de transmitir estos hongos.

Esta afirmación no es una hipótesis.

La literatura científica lleva décadas demostrándolo.

 

Bibliografía científica utilizada 

 Contaminación de playas

Müller (1973).

Primer trabajo que demuestra la presencia de dermatofitos en arena de playas europeas.

Contaminación ambiental en piscinas

Detandt, M. & Nolard, N. (1988). Dermatophytes and swimming pools: seasonal fluctuations.

  • Demuestra que la contaminación por dermatofitos aumenta durante la temporada de mayor utilización de las piscinas.
  • País: Bélgica.

Detandt, M. & Nolard, N. (1995). Fungal contamination of the floors of swimming pools, particularly subtropical swimming paradises.

Considerado uno de los trabajos de referencia.

Conclusiones:

  • los suelos y playas de piscina constituyen un reservorio de dermatofitos;
  • predominan Trichophyton rubrum y T. mentagrophytes;
  • la contaminación aumenta con el número de usuarios y el tiempo de apertura.

País: Bélgica.

Ali-Shtayeh, M.S. et al. (2002).

Estudian piscinas y cursos de agua contaminados.

Confirman la presencia de dermatofitos y otros hongos queratinofílicos en instalaciones recreativas.

País: Palestina.

Efstratiou y colaboradores (2012).

Detectan dermatofitos en arena de playas recreativas, especialmente en las zonas de mayor tránsito de personas.

País: Grecia.

Sisti, M. et al. (2014).

Demuestran la eficacia de la radiación ultravioleta para eliminar dermatofitos en aguas termales, partiendo de la necesidad de controlar este riesgo microbiológico.

País: Italia.

Revisión sistemática (Irán, 2021).

Analiza decenas de estudios internacionales.

Conclusión:

Las duchas, vestuarios, saunas y playas de piscina son los lugares donde con mayor frecuencia aparecen dermatofitos y otros hongos potencialmente patógenos.

 

¿Y España?

Aquí aparece probablemente el dato más interesante de toda esta entrada.

España dispone de numerosos estudios epidemiológicos sobre dermatofitosis humanas, incluso un gran estudio multicéntrico coordinado por el Instituto de Salud Carlos III con la participación de 62 hospitales de 14 comunidades autónomas, que demuestra, entre otras cosas, que Trichophyton rubrum y Trichophyton mentagrophytes son los principales agentes de estas infecciones.

Sin embargo, tras revisar la bibliografía disponible, prácticamente no existen estudios publicados sobre la búsqueda sistemática de dermatofitos en superficies de piscinas, vestuarios, duchas o playas españolas.

Es decir, conocemos perfectamente el problema clínico, pero apenas investigamos su origen ambiental.

Y aún así, hay ayuntamientos pioneros (sobre todo de zonas turísticas) que sí los buscan.

Las revisiones científicas más recientes llegan a la misma conclusión:

los dermatofitos pueden persistir en superficies húmedas frecuentadas por personas infectadas y actuar como fuente de transmisión si no se detectan y controlan adecuadamente.

Lo curioso es que, mientras esta evidencia científica continúa acumulándose, la legislación española sigue centrando los controles microbiológicos casi exclusivamente en el agua.

No existe actualmente ningún requisito reglamentario para vigilar de forma rutinaria la presencia de dermatofitos en las superficies donde realmente se produce la mayor parte de la transmisión.

Y aquí aparece una pregunta inevitable.

Si sabemos dónde están…

Si sabemos cuándo aumentan…

Si conocemos las especies responsables…

¿Por qué esperar a que aparezcan los casos clínicos o una nueva legislación ambiental?

La prevención siempre resulta más eficaz que la reacción.

Por eso cada vez resulta más interesante incorporar programas de vigilancia ambiental específicos para dermatofitos en

instalaciones deportivas, piscinas municipales, spas, gimnasios, hoteles, residencias o playas.

Otro problema invisible que sacamos a la luz en MICROKIT.

 

¿Cómo hemos llegado a esta conclusión?

«Cada día aprendemos algo nuevo sobre microbiología porque la observamos desde tres ángulos diferentes.»

Muchas veces nos preguntan de dónde salen todas estas ideas.

La respuesta es sencilla.

En MICROKIT tenemos la suerte de trabajar desde tres facetas diferentes:

-Diseñamos medios de cultivo y kits, incluso nuevos procedimientos.

-Analizamos muestras reales todos los días en nuestro laboratorio.

-Y coordinamos ensayos intercomparativos entre laboratorios.

Es precisamente la combinación de esas tres actividades la que nos permite detectar problemas que, vistos desde una sola perspectiva, pasarían desapercibidos.

Recibimos retroalimentación desde los tres frentes. Eso explica por qué muchas de nuestras innovaciones surgen de problemas muy concretos que otros no pueden llegar a detectar.

 

La solución

El DTM Taplin Agar de MICROKIT fué diseñado precisamente para esa finalidad.

Permite aislar y detectar dermatofitos de forma rápida y sencilla a partir de muestras ambientales de superficies,

facilitando actuaciones preventivas antes de que el problema llegue a los usuarios.

https://microkit.es/fichas/DERMATOPHYTE%20DTM%20TAPLIN%20AGAR.pdf

El viraje de naranja a rojo del medio en los dos primeros días de incubación ya alerta precozmente que van a crecer dermatofitos a partir de esa muestra.

Además, el DTM en nuestros tubos inclinados herméticos, en lugar de placas preparadas,

no solo protege la muestra frente a contaminaciones externas,

sino que contribuye también a proteger preventivamente la salud de los analistas, al impedir su exposición a las esporas fúngicas.

Así prevenimos la salud pública mediante muestreos con DTM y prevenimos la salud de los analistas mediante tubos preparados herméticos de este medio.

Porque proteger la salud pública no consiste únicamente en analizar el agua.

Consiste en buscar cada microorganismo allí donde realmente se encuentra.

Y en el caso de los dermatofitos, la ciencia lleva más de cincuenta años indicándonos exactamente dónde debemos buscarlos.

Durante décadas hemos aprendido que no basta con analizar el agua para proteger la salud pública.

También debemos vigilar las superficies donde realmente se transmiten determinados microorganismos.

La evidencia científica internacional sobre los dermatofitos ya existe.

La pregunta es si vamos a esperar a que la legislación nos obligue a buscarlos… o si preferimos adelantarnos al problema.

En MICROKIT creemos que la verdadera prevención siempre empieza detectando antes que nadie el riesgo real.

 

Otro dato de interés

Aunque la mayor parte de los estudios sobre dermatofitos se han centrado en la arena húmeda, los vestuarios y las playas de piscina,

los expertos y la bibliografía respaldan que la espuma marina constituye un punto de muestreo muy interesante, ya que concentra gran cantidad de esporas fúngicas procedentes del entorno litoral.

MICROKIT: La empresa que transforma décadas de evidencia científica en soluciones prácticas para la microbiología ambiental y alimentaria.

Porque detectar antes el riesgo siempre será la mejor forma de prevenirlo.

 

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